“El jazz es una forma de arte estadounidense y la banda mexicana Troker es un ejemplo de cómo esa idea de lo que llamamos América se extiende más allá de la frontera con Estados Unidos. Todo está en la forma en que interpretan el jazz. En sus manos, hay referencias concretas a las tradiciones del jazz tal como las conocemos, pero también elementos como la electrónica, el folclor mexicano, el pop, el rock e incluso el hip hop. El resultado es embriagador, un sonido familiar y nuevo.

La primera vez que los vi fue en el escenario montado bajo una tienda de campaña pequeña con respecto a lo que se ve en el enorme Vive Latino en 2008, donde tenían a la multitud bailando y escuchando (realmente escuchando). Pensé entonces, como lo hago ahora, que las bandas que reviven el espíritu de la danza en el jazz no pueden hacer nada malo. Los alcancé de nuevo durante el festival SXSW del año pasado; refinaron su visión y se perdieron en el poder de mover cuerpos (incluso los suyos).

Este nuevo single, “One Thousand Million Eyes” con la vocalista mexicana Renee Mooi, es del próximo álbum de Troker, Imperfecto (lanzado en noviembre). La banda también realiza una extensa gira por los Estados Unidos, encabezando lugares de alto perfil como Wolf Trap en Washington, DC, el BRIC Jazz Fest en Brooklyn, el Skirball Cultural Center en L.A. y el legendario Freight and Salvage en Berkeley.

Prueba de que su estrella está en aumento. Finalmente”.

El que habla es Felix Contreras crítico y melómano de la National Public Radio (NPR) en la Unión Americana, quien así presentaba a Troker para su participación en los Tiny Desk Concerts de la NPR en abril de este año.

La cita sirve así para ver el punto en que encontramos a esta banda tapatía que no sólo ha conquistado orejas en su país y los Estados Unidos, sino también en suelo europeo con dos actuaciones en el Festival Glastonbury y América Latina; un combo a quien atendimos a fondo en el 2008 cuando a cuatro años de su debut, rompían la escena alternativa de México transformando el concepto de la música instrumental con composiciones desconcertantes, emocionantes e incluso divertidas. A su principio de pasarla bien haciendo música, han sumado con el paso de los años un modelo ejemplar de autogestión musical del país, transformando la dinámica del DIY a un negocio de la mano de la casa productora Fíjate Que Suave, que dirige su manager Ana Rodríguez.

Nacieron como banda emergente, se consolidaron y no han tenido miramientos para enfrentar los retos de atenderse como una empresa creativa, sin sacrificar su búsqueda artística. El lanzamiento de su nuevo disco sirve como colofón a este 2017 para evaluarles de nuevo; abran sus oídos y tomen nota del poder del “tequila groove”.

Capturar la esencia de una banda en vivo no es una labor sencilla cuando el estudio de grabación es el escenario. Pero el grupo tapatío descarta los imposibles y lo intentó en esta ocasión. El resultado de la potencia natural de un concierto imaginario derivó en un álbum llamado “Imperfecto”.

Fue en 2004 cuando decidieron integrarse en Guadalajara con el jazz como base de una alquimia que juguetea con psicodelia y una expresión particularmente progresiva, con el aplomo de bronces e inconfundibles toques agudos del scratcheo proveniente de una tornamesa en apariencia incompatible. Sobre ello es que han establecido las directrices de su constante atrevimiento que prescinde de sutilezas y emplea el caos como parte de su inspiración. Reminiscencias de un mariachi ácido y de una estética ruidosa que los ha llevado a presentarse en 16 países hasta el momento. Mucho groove instrumental que no deja de expandirse.

Para su quinto álbum encapsularon de la mejor manera esa energía que les ha abierto las puertas del mundo. De la mano del talentoso bajista Alonso Arreola como productor, emprendieron una dinámica de grabación en la cual se fundió la puntualidad interpretativa con la plenitud del goce mismo proveniente de la ejecución, ejercicio que trae consigo sorpresas fuera del plan original. Es decir, una serie de detalles que no mantienen un vínculo con estructuras rígidas que obstaculizan esa fluidez del encanto que brinda lo imprevisto. Justo lo que puede ocurrir durante una presentación en vivo. Y para desmenuzar lo que define su etapa actual, conversamos con Samo González (bajo), Christian Jiménez (teclados) y Frankie Mares (batería).

Micrófono abierto

Por vez primera, Troker incluyó participaciones vocales. “Nos gusta estirar nuestras capacidades. Y en estos casos representó una unión de fuerzas”., comentan con respecto a las colaboraciones de la mexicana Renee Mooi y Freedom Bremner (Screaming Headless Torsos). Para ensamblar por completo la parte instrumental, participaron Isaías Flores (trompeta), DJ Sonicko (tornamesas) y Diego Franco (saxofón).

¿Qué clase de deseo por cumplir sentó las bases para afrontar este álbum?

Samo: “Concentrar el sonido de la banda que logra en conjunto. Tuvimos varias sesiones de preproducción para ensayar lo más posible. Buscamos poder plasmar la energía que generamos en vivo, algo que nos distingue. Sentimos que en los anteriores discos no lo habíamos conseguido. Por eso ahora nos situamos dentro de una dinámica que fluyera de forma natural y en un espacio cómodo y así experimentar en esos momentos para renovar nuestra técnica dentro del estudio.

Y al momento de grabar, ¿emplearon otra clase de tecnología?

Frankie: “Nos interesa cuidar la raíz en lugar de continuar el proceso con tantos asuntos tecnológicos. Lo que hacemos depende de la fuente de los mismos instrumentos, texturas que se obtienen de manera directa sin maquillajes. Con Alonso hablamos sobre procesos sonoros con la intención de plasmar la interpretación tal como si fuera en vivo. Mientras grabamos hicimos algunas adaptaciones de las condiciones acústicas del lugar. Más que tecnología hay mucho corazón y en ese sentido nos involucramos en un desarrollo estético muy cuidado”.

La troka actual, integrantes

Samo González, bajo.  Christian Jiménez, teclados.  Frankie Mares, batería.  Chay Flores, trompeta.  Diego Franco, saxofón.  DJ Sonicko (Leonel Nájera),  ornamesa.

Su sonido invariablemente otorga cierta sensación nocturna…

Christian: “De hecho creemos que los mejores temas surgen en la noche, cuando nos sentimos más inspirados, al calor de unos tequilas y después de largas conversaciones durante el día. En el sonido se nota esa carga dark que la asumimos encantados”.

¿Cómo delimitan el rigor y aquello que no se contempló en el plan original?

Samo: “Dejamos que las piezas avanzaran por sí mismas. De hecho se quedaron errores dentro  de la mezcla y así logramos una imperfección totalmente pura, de donde viene el título precisamente. Cada tema decidió a cuál lugar quiere pertenecer. Cosas que no habíamos planeado pero que en el momento entendimos y sujetamos para la personalidad de cada pieza que aportó a la personalidad de la obra completa. Al final es una fotografía del momento, los errores sirven para dejar ahí el olor y la vibra de un instante, de un lugar y la circunstancia, algo crudo. Alonso conoce las entrañas de la banda y eso es importante”.

Su experiencia de conciertos debe tener toda clase de historias…

Samo: “Cuando fuimos a Viena con un repertorio bastante distorsionado y con mucha psicodelia, el público lo conformaba básicamente gente mayor y al notarlo nosotros pensamos cambiar el set list pero no lo hicimos. A la tercera canción algunos se fueron pero al final recibimos una emocionante ovación de pie. Fue satisfactorio darnos cuenta que entendieran la música en ese momento, a pesar de que el panorama inicial se mostraba complicado”.

Frankie: “Y a manera de complemento tuvimos una presentación en Portugal ante unas 10 mil personas como parte de un festival de música del mundo. Fue especial por estar al lado del mar y del castillo del célebre Vasco da Gama. Cada detalle obtuvo una respuesta inmediata del público; no haber perdido la atención de cada persona fue extraordinario”.

Christian: “Por otro lado, al inicio de nuestra carrera, una vez viajamos a un pueblito en el Estado de México a bordo de un autobús escolar. Hicimos al menos el triple de tiempo pero eso nos permitió conocernos mejor.  Al final todo se trata de sensaciones y emociones”.

Salvavidas a la mexicana

“La primera vez en Glastonbury nos invitaron a hacer una pequeña presentación en el backstage. Era también nuestra primera vez en Europa y al conectarnos se quemaron todos los aparatos, fue un estrés impresionante. Pero el ingeniero de sonido lo solucionó con un trozo de aluminio en los fusibles lo que salvó el concierto”.

Alonso Arreola. Cómplice poco común

Considerado uno de los mejores bajistas en la historia de la música en México,  el artista se ha encargado de la producción del nuevo álbum de Troker.

No sólo es un instrumentista experimentado, sino que también en su trayectoria destacan las horas de vuelo que ha acumulado en los ámbitos de la composición, producción musical y periodismo escrito. Alonso Arreola (Ciudad de México, 1974) ha estado involucrado creativamente con numerosos personajes como David Fiuczynski, Jaime López, José Manuel Aguilera, Trey Gunn y Michael Manring, por mencionar algunos.

En esta ocasión, sus preceptos estéticos los comparte con un grupo de viejos amigos. “No sólo nos conocemos desde hace unos veinte años en el plano profesional, sino que además habíamos trabajado juntos en otras experiencias de espectáculos”, comparte Alonso previo a relatar parte de su labor en la producción con la banda tapatía.

Con tal confianza, ¿este trabajo fluyó con mucha naturalidad?

“La intimidad del ensayo es algo que se tiene que ganar con tiempo y con ideas, eso conformó la base para la producción. Habíamos avanzado en ese sentido y lo que sucedió en los ensayos fue que me volví parte del grupo al tomar ciertas decisiones, relacionadas sobre todo con el hecho de reflejar de la mejor manera posible quiénes son ellos como compositores que integran una banda pensada para estar sobre el escenario”.

¿Este álbum proyecta el poder que el grupo tiene en concierto?

“Creo que los discos anteriores de Troker son grandes, sólo que tuvieron un tratamiento más cercano al rock y el pop. Son una banda que está a medio camino entre el jazz, la improvisación y el rock. Entonces los puedes grabar por partes como se estila en esos géneros, pero lo que decidí fue grabar en tres bloques. Primero la base rítmica, luego al DJ y más tarde los alientos juntos. De esa manera tenía que generarse cierta interacción y reacciones. Si bien hay muchos arreglos de alta relojería que colindan incluso con el progresivo, también buscamos que existiera esa libertad de cada uno de ellos, una libertad que sólo consigues si estás escuchando al otro. Además fue importante hacerlo en el lugar donde ensayan porque es donde se desenvuelven mejor. Sin límite de tiempo ni de horarios, sólo habilitamos el espacio para grabar con una soltura que no puedes tener normalmente en un estudio para hacer pausas o continuar con el mood y así no parar hasta la madrugada”.

Herramientas

En la sección percusiva, usan baterías Ludwig Classic 1968  y Vistalite 1976, así como platillos Paiste Signature Traditionals. En cuanto a bajos, prefieren Ken Smith, Fender Jazz Bass y Rickenbacker. En su arsenal de teclados, destacan; Korg SV-1, Nord Electro 4 y Yamaha DX7.

Entre varios bajos, Alonso usa un Fodera Monarch Deluxe, “fue fabricado con mis especificaciones en Nueva York. Su brazo es de grafito sin cabeza, muy práctico para viajar y tiene un sonido tremendo”. Entre los más especiales que posee, también destaca un Spector semi hueco con cuerdas parecidas a las de una guitarra y con una pastilla específica por cuerda.

¿Hubo cambios drásticos con respecto a los demos?

“Absolutamente radicales. Había planteamientos claros en términos de espíritu, temperamento y carácter de las composiciones, pero justo por la confianza que nos tenemos decidieron mostrarme las ideas antes de tiempo, antes de lo que normalmente les pudieron haber mostrado a otro productor. Entonces iniciamos con las composiciones desde un estado más ‘primitivo’, por decirlo así. Por eso en lugar de tener una sesión de preproducción, terminamos haciendo tres. Todo ello resultó bastante positivo”.

¿De qué manera en este caso se mantuvo una relación entre lo análogo y lo digital?

“En realidad siempre hay una combinación de métodos. Va más allá de la cinta electromagnética y preamplificación con equipos vintage de bulbos. Hay distintos pasos con los que el registro final tiene que ver con lo digital. Nos preocupamos por utilizar una gran cantidad de baterías, microfonía y amplificación de bajos. No hay que darle la espalda a lo digital en cuanto la fuente sonora sea lo más natural posible”.

¿Cuáles fueron las condiciones en las que se plasmó un sonido particularmente oscuro que a la vez permite la salida de cierta luz?

“Las preproducciones ocurrían durante el día, así se redondearon las composiciones y los arreglos. Finalmente el hecho de que después los registres en determinados horarios creo que no afecta el temperamento de  las composiciones. Pensando en la oscuridad y la claridad, me parece que es un disco que tiene bastante sentido del humor y luminosidad, que pasa por muchos lugares que ellos no habían visitado”.

Imperfecto saldrá en noviembre tras pulir detalles de una grabación realizada durante dos semanas intensas en el mismo lugar donde componen y ensayan. Además el próximo año planean lanzar una serie de grabaciones en concierto.

Imperfecto, una nueva aventura de autogestión

Para concretar las actividades de maquila y promoción, principalmente, de este álbum, Troker recurrirá al crowdfunding vía la plataforma Kickstarter. “Acabamos de grabar nuestro quinto disco, del cual nos sentimos muy contentos y orgullosos nos salimos de nuestra zona de confort para lograr el sonido que necesitamos para seguir representando a Guadalajara, Jalisco y a México por todos los rincones que sean posibles. Estamos convencidos de que es un discazo y ya que están saliendo los tracks en las plataformas de escucha por streaming, queremos complementar eso con el paso más importante que es la promoción, que es un gasto muy fuerte cuando no se tiene la ayuda de una disquera; es nuestra responsabilidad que suceda, como ha sido hasta ahora, y queremos pedirles su apoyo, que nos echen la mano para que esto pueda ser una realidad. Queremos varias cosas, entre ellas hacer vinilos por primera vez de unos de nuestros discos. Habrá recompensas bien interesantes; ¡súmense! Los pormenores se darán a conocer en: www.troker.com.mx y las redes sociales del grupo.

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