Fotografías cortesía Paco Rosas / Edgar Rubio

Lo primero que respondió Paco Rosas cuando le pregunté en su estudio de grabación sobre los músicos de sesión fue, “son los héroes desconocidos, anónimos, ocultos; que graban para diferentes artistas. Ser músico de estudio no es sólo leer música, también es saber interpretarla”. Con esta declaración, el guitarrista compartió la historia de su trayectoria profesional.

Paco Rosas formó parte de diversas agrupaciones antes de dedicarse a ser músico de sesión sin embargo es una constante a lo largo de su carrera ser identificado por su participación en la banda Palmera que fundara Fernando Toussaint. En 1978 se integró a este proyecto, en 1991 grabaron el disco “Decisions” para BMG y el año pasado se reunieron los ex integrantes para rendirle un homenaje a su fundador en el Riviera Maya Jazz Festival (2017).

Dicha constante se la atribuye a la fortuna de haber conocido no sólo a Fernando sino a toda la familia Toussaint, “tuve ese regalo de conocer también a Eugenio, a Enrique, a Cecilia… a mediados de los años setentas cuando yo tenía mi grupo de rock pesado”, recordó de manera entrañable.

“Actualmente se me reconoce en el ámbito del Jazz precisamente por Palmera, un grupo en el que se fusionaba el Rock con el Jazz, en el que descubrí un campo desconocido”. Esta experiencia musical lo marcó para siempre no sólo por permitirle explorar con libertad hombro a hombro con músicos creativos y talentosos sino por el vínculo que crearon entre ellos.

Un año después de salir de Palmera, realizó su primera sesión de grabación profesional y tomó la determinación de dejar las bandas y en convertirse en músico de estudio.

“Soy un músico de la post generación de Avándaro. A mi generación le tocó una época difícil, se trataba de ser auténtico y buscar ser reconocido en el Rock en México porque esos sexenios y su gubernatura asociaban al Rock con drogas, vandalismo, cosas que no eran buenas para una sociedad” explicó para entrar en contexto y prosiguió “no vamos a hablar sobre lo que pasó en el 68 y la revolución social pero a mí me tocaron todas esas consecuencias que tuvo en el Rock en México”.

Narró cómo fue encontrando la motivación para definir su rumbo: “Fueron muchas luchas, con mi grupo de Rock no pasaba nada, a las disqueras no les interesaba y me decía “yo quiero tocar la guitarra y no quiero acabar tocando en las fiestas, no quiero terminar en un lobby bar ¿Qué puedo hacer?”.

Confesó que decidió ser músico de estudio porque no vio futuro en México en lo que quería pero una cosa le llevó a otra, recordó que en los años ochenta coleccionaba una revista de música en la que leía las entrevistas de los guitarristas de estudio y se interesó en conocer más sobre lo que hacían. Fue aprendiendo por su cuenta y tomó algunas clases particulares con un arreglista porque había que conocer el idioma. Trabajó para una empresa que hacía jingles, la considera su universidad porque le dio mucho training en el estudio desde hacer demos para las agencias de publicidad hasta producciones finales que llegaron a la televisión.

“Me permitió desarrollar mi lectura musical porque llegaban los compositores y los arreglistas, me ponían un papel enfrente y yo ya tenía que conocer el idioma para tocarlo”. Al finalizar su trabajo en esa productora, empezaron a llamarle algunos productores como Bebu Silvetti para que trabajara en los estudios.

Para Paco Rosas un buen músico de sesión debe acumular horas de vuelo o de entrenamiento como los pilotos de aviación y las cualidades que debe tener son, “ dominio de la lectura, ser perseverante para lograr los objetivos, tener un buen equipo de sonido y no dejarle todo a la computadora” pero además de eso les suma los conocimientos musicales, el buen gusto interpretativo y el aportar un buen sonido porque eso “te va dando un lugar en el Hall of the fame de los músicos de estudio”, aconsejó.

Parte de su experiencia profesional ha sido acompañar a artistas como Dulce, Luis Miguel, Flans, Camilo Sesto, Eduardo Palomo, Alejandra Guzmán, Pandora, Armando Manzanero, por mencionar algunos. Explicó que como director musical tuvo la responsabilidad de encargarse de los arreglos nuevos a los temas del artista con el que en ese momento estaba trabajando o recopilaba el material que ya tenían y lo transcribía para la nueva banda que lo iba acompañar. En algunos casos participó sólo como elemento tocando la guitarra. “Mis experiencias en ambas partes, siempre fueron gratas y de grandes memorias que son parte de ese archivo musical en mi chip interno”.

Ha grabado más de 400 LP´s con casas disqueras como Melody, Sony, BMG y ha colaborado con productores como Bebu Silvetti, Shell Shapiro, Tino Geiser, Aníbal Pastor, Memo Gil, Kiko Campos, Fernando Riva, Marco Flores. La mayor parte de este material lo realizó en una de las mejores épocas de la industria discográfica del pop, en los años noventa. Una de sus inolvidables colaboraciones aparece en el disco “Falta de Amor” del grupo Maná, con su solo de guitarra memorable en el tema “Rayando el sol”.

Su primer disco en solitario “Espejazzmo” (2000) del sello discográfico M.W. Records, es una producción de Alejandro Cruickshank que contiene una selección de once composiciones originales de Jazz fusión. En el 2016 grabó su segundo disco titulado At Last que posee como atributo su sello personal que va desde el Smooth Jazz con la pieza “Afternoon” en la que se escuchan reminiscencias de George Benson, el Blues con “Bad Day its a Good day”, el Hard Rock en el tema “Friendship”, el Rock progresivo con “Shuff-Shuff” y al final rompe el esquema con “Silvana Llegó” una pieza electro acústica.

Sobre quiénes participaron en este último disco y cómo es que fue presentado al público, dijo “estoy agradecido con los Hermanos Barrera, Javo e Iván, que participaron en él y que han estado conmigo desde mi primer disco, incluyendo a Abraham aunque ahora no continúen juntos” Invitó también a otros músicos como Alejandro El Chino Echenique, a su hermano Alfonso Echenique y a Pepe Stephens.

“Este disco lo presenté en el Riviera Maya Jazz Festival del 2016, Fernando (Toussaint) me invitó a abrir el festival con este material porque escuchó unos meses antes algunos de los demos. Para mí fue un honor abrir ese festival porque es el más importante de América Latina, es algo que le agradeceré toda la vida” expresó afectuosamente.

Su disco “At Last” se puede escuchar en Spotify. Físicamente pueden conseguir sus dos discos a través de su Facebook Paco Rosas Oficial o en sus presentaciones.

Actualmente se encuentra trabajando con el grupo PK Band, integrado por Iván Barrera en el Bajo, por el pianista José Aurelio Loyo e Iván Núñez en la Batería; y tiene su propia casa/estudio por lo que fue inevitable preguntarle la manera en que trabaja hoy en día sus colaboraciones con otros músicos y productores.

“Por lo mismo de la cibernética y las computadoras ya es muy fácil que ahora un productor en Los Ángeles me pida algo, lo grabé yo aquí y se lo envíe. Te mandan los archivos y la partitura. Lo he hecho para el extranjero y también para Monterrey, Guadalajara y otros lugares. De la misma manera con los arreglos pero siempre está en discusión si lo que estás haciendo es o no lo que necesitan. A veces se puede realizar en tiempo real con Skype en directo y se trabaja en el momento haciendo los ajustes necesarios”.

El instrumento musical adecuado es indispensable para un músico de sesión o de estudio, Paco Rosas disfrutó hablando de sus guitarras favoritas.

“Tengo diversidad de guitarras como una Gibson 1965 que cuesta alrededor de quince mil dólares que era del guitarrista Kenny Burrel, es una guitarra precisamente de Jazz de caja ancha y de encordadura plana para dar ese sonido característico. Pero mi sonido favorito es el de la marca Fender y en especial el modelo Stratocaster, no quiero ser presuntuoso pero tengo diez stratocaster y todas suenan diferentes por la madera o simplemente por el brazo de maple o el diapasón de palo de rosa, hay que educar el oído para percibirlo.”

Como guitarrista y productor, el equipo que le ha permitido desarrollar su propio sonido es igual de importante que su instrumento. Reconoce que fue un proceso también armarse de uno.

“Como soy de la vieja escuela, conocí lo que era conectar una guitarra directamente al amplificador y cuando empecé a ser músico de estudio, hasta los mismos ingenieros de sonido te decían “no traigas amplificadores” porque empezaba la época de los rags digitales, de los monta rags digitales. Había muchos simuladores de amplificadores entonces los ingenieros ya no se preocupaban porque te conectabas directamente a las consolas o a los pre amps, entonces me hice de un equipo que me daba un sonido característico con elementos de diferentes marcas.