Fotografías: Ghazal Rezvani

La música persa transmite la sensación de antigüedad, de algo que por generaciones se ha escuchado, acaso por la poesía de sus sonidos, acaso por la belleza de los instrumentos antiguos como el setar, el tar o el tombak, acaso por las canciones en farsí, idioma persa que el poeta Jorge Luis Borges describía como lengua de aves y rosas. Así suena el dueto del setarista iraní Mehdi Moshtagh, radicado en México desde el año 2011, y el percusionista y compositor mexicano Francisco Bringas. Y es en la unión de esas dos culturas tan distantes, pero tan similares en calidez humana, donde surge una música única. Francisco Bringas es un percusionista que toca diferentes instrumentos percutivos de varias culturas. Eso le da una riqueza y entendimiento profundo a la música que tocan en este dueto.

¿Cómo surge el dueto?

Francisco: “Conocí a Mehdi primero como público. Estaba en un concierto privado y vino con un tombakista iraní. En esa ocasión no pude platicar con él. Teníamos una amiga en común que fue la que organizó ese concierto y tiempo después, cuando Mehdi regresó a México, me contactó para hacer un concierto con él. El primer instrumento de percusión étnica que conocí fue el tombak, antes que la tabla. Tenía 12 o 13 años, pero me quedé impactado con la cantidad de sonidos que le podía sacar. Me fui a la tabla, a la darbuka y empecé a tocar con un cantante y actor de Irán que se llama Kaveh Parmas y con un laudista que se llama Manuel Mejía e hicimos un trío que se llama La Giralda y ahí empecé a usar el tombak, pero lo tocaba como darbuka porque no tenía la técnica. Hasta que vino un grupo de Irán a tocar al Festival Cervantino y a el percusionista le compré el tombak que ahora tengo y me dio una clase express de todos los golpes y yo le di clase de tabla. Pero la música iraní la empecé a tocar hasta que llegó Mehdi.

Mehdi: Francisco fue el primer músico mexicano con quien di concierto después de decidir quedarme a vivir aquí. Empezamos a trabajar juntos en el año 2011 y luego surgió el ensamble Didar. Ese ensamble empezó como un trío. Éramos un amigo iraní que vino conmigo, quien tocaba el santur y yo tocaba el setar. Después se convirtió en sexteto. Ahí en el ensamble encontramos una manera de dialogar a dueto. Francisco es un percusionista muy particular porque toca instrumentos de diferentes culturas y eso no es algo común. Normalmente se dedican a un instrumento en especial, pero él toca de África, de Medio Oriente, de Irán, de los árabes, de los turcos. Yo no toco instrumentos de diferentes países, pero toco diferentes instrumentos persas, todos de cuerdas pulsadas, que son el setar, el setar bajo, el shuranguiz, el tar, recientemente traigo mi ud que también lo vamos a integrar. Por mi parte son 4 o 5 instrumentos y por la parte de Francisco son 5 o 6 instrumentos. Es un dueto con más de 10 instrumentos. Vimos que esa es una posibilidad para hacer un diálogo especial y por eso el título del dueto quedó un poco largo: “El encuentro de las cuerdas iraníes con percusiones del mundo”. Pensamos abreviarlo un poco, pero no encontramos algo que contenga toda esa información”.

¿Hay composiciones originales en el repertorio?

Francisco: “Todas las piezas las ha propuesto Mehdi. Algunas son piezas que él compuso y otras son piezas tradicionales del repertorio persa. Algunas las tocamos en los otros ensambles, otras que solo tocamos en el dueto. Yo compongo, pero no en este estilo. Mi estilo es una fusión de todas las culturas. Empecé componiendo canciones. Después empecé a componer piezas instrumentales más en el estilo de este jazz del sello ECM, que no es un jazz tradicional sino para mi gusto es un jazz más espiritual. Hice muchas piezas y luego dejé la guitarra y me dediqué solo a la percusión y hace como dos o tres años retomé la guitarra y aparte conseguí un instrumento de cuerda de Turquía que se llama baglama y empecé a componer. Me estoy enfocando mucho en retomar la guitarra, pero no la guitarra normal con trastes sino una guitarra fretless. Estoy en ese proceso y de componer nuevas cosas. Como he escuchado mucha música de Medio Oriente y de India lo que me sale es una mezcla de todo eso”.

El Festival Ollin Khan surgió en el año 2004 y recibe a artistas de más de 15 países. Fue en la edición del año 2009 que invitaron a Mehdi Moshtagh que aún vivía en Irán. El origen de esta invitación se dio gracias a una afortunada historia del azar y el destino:

Mehdi: “Fue muy casual. Por diez minutos que hubiera llegado tarde a un lugar no estaría aquí ahora. Daba clases en tres ciudades de Irán. Vivía en la ciudad de Esfahan, mi ciudad natal y daba clases en la universidad de artes y en una escuela privada en la ciudad de Yazd que está como a 4 horas. Viajaba muy temprano y había camiones cada 15 minutos. Llegaba a la hora que podía para llegar a algún compromiso. Ese día famoso subí al autobús y en el viajaban cuatro turistas. Yo traía mi instrumento. Conocían el instrumento y platicamos y les interesó mucho mi trabajo porque conocían la música persa. Fueron a mis clases a la ciudad de Yazd, nos acercamos más e intercambiamos números porque querían vivir como dos meses en Irán. Les di clases y a una de esos amigos le regalé mi primer disco que publiqué en 2005 en Irán. Esa amiga mexicana es quien me presentó aquí con Francisco. Al regresar a México, ella le dio mi disco al director del Festival Ollin Khan. Les interesó y me escribió un correo para invitarme”.

Muchos músicos de diferentes culturas se han acercado al son jarocho para hacer música. Mehdi y Francisco tienen un proyecto con el sonero Claudio Vega al que llamaron Perxico.

Mehdi: “Después de unos años de vivir aquí me interesó mucho la música tradicional mexicana, el son de Veracruz. Traté de hacer un diálogo para estar dando y recibiendo algo con la música mexicana, que no se ha hecho antes. La primera vez que se dio esa oportunidad fue en el Ensamble Egiptanos. Grabamos una pieza que se llamaba “Fandanguito”. Fue la primera vez que trabajé con Claudio Naranjo Vega. Esa pieza se publicó en un álbum que se llama “Quita penas” de ese Ensamble Egiptanos. Por mi parte tuve mi relación con él. Tuvimos unas sesiones para desarrollar unas piezas iraníes con instrumentos mexicanos o piezas mexicanas con instrumentos iraníes. Ya cuando quedó más cocido invitamos a Francisco con un set de tambores de marco y ahí se construyó un trío que se llamó Perxico. Gané una beca del FONCA en 2015 que fue para hacer unas 7 composiciones con la idea de vincular esas dos músicas. Algunas de esas piezas que tocábamos en ese trío eran parte de ese proyecto. Teníamos todo listo para grabar este año y esperábamos unos resultados que no salieron. Se llama Perxico por Persia y la cultura mexicana”.

¿Cuál es el papel del músico, que hay que hacer para vivir el día a día en este país?

Mehdi: “Como artistas tenemos que aprender muchas cosas. Tenemos que educarnos. Sólo tocar bien no es suficiente ni completo. Hay que saber cómo hablar, cómo presentarse, cómo cobrar. Hay que aprenderlo, estudiarlo. Si no se hace seguimos en la misma situación. Si no tocamos gratis vamos a estar mucho mejor, pero solo si lo hacemos todos. Hay que sentarnos a pensar, leer y decidir con quién hay que trabajar, no sólo quejarse de lo mal que está la situación. Eso falta en los músicos. No conozco tantos músicos que tengan tan definido lo que quieren hacer o con quien quieren trabajar, qué música quieren trabajar. Que sepan de su historia y de su arte, que tengan una mente más amplia. El artista, el músico, debe ser un intelectual. Se está convirtiendo en un técnico. Se trata de apoyar y guiar a la gente. Hay que hacer cosas para mejorar la vida intelectual y espiritual de la gente. Trazar una nueva ruta. Ese es el trabajo esencial de un artista. Los músicos tienen que leer, tienen que conocer, tienen que criticarse a sí mismos, no repetir lo que hacen todos los días.

Francisco: Hay que eliminar eso. Lo malo es que hay muchos músicos jóvenes que por querer tocar y presentarse y por darse a conocer tocan gratis y se afectan a ellos mismos y a todos los demás porque mal acostumbran a los que tienen el dinero y a los que organizan conciertos. No es posible que organicen sin tener el dinero par pagarle a los músicos”.

Mehdi Moshtagh y Francisco Bringas son músicos con una profunda sensibilidad, atentos a lo que pasa a su alrededor. La manera como abordan la música es respetuosa, dedicada y juntos logran una belleza que no pasa desapercibida para quien la escucha.