“¡Escuchen esto!” es el lema de batalla, el hashtag que Le Monqué Spazzuah adoptó hace siete años, cuando un puñado de músicos del Conservatorio de Música del Estado de México comenzó a ensayar lejos de las aulas para así crear un sonido que sus propios artífices -Pepe Ruvalcaba (trompeta), Héctor Tadoza (batería), Dans- Ky Torres (sintetizador y secuencias), José Gozvel (saxofón), E. Torech (contrabajo) y Kefrén San River (piano)- califican como “música para ermitaños”, un amasijo de compases manufacturado en los fríos llanos de Toluca firmado de modo colectivo. Y apelando a dicha democracia es que el sexteto responde al unísono la siguiente entrevista.

Difícil etiquetar su sonido, éste proviene de hartas vertientes que se decantan en un solo cause.

“Nuestro punto de reunión original fue el Conservatorio. Algunos estudiaban percusión, otros guitarra, canto y composición. Entonces nos gustaba el acid jazz inglés y japonés, ese sonido nos marcó mucho. Al comienzo hacíamos como bossanova, posteriormente nuestro sello cambió, nos empezó a gustar la onda del diseño sonoro; luego nos vino la inquietud de groovear, de incursionar en el funk y también en el hip hop. En ese afán decidimos excluir la guitarra de nuestra dotación instrumental y paralelamente aderezamos nuestro sonido con drum and bass y house, además de reggae y ska. Pero si en algo nos encontramos todos es en el gusto por el rock clásico”.

Y vienen de Toluca, tierra fría. ¿Ese clima alcanza a colarse en sus composiciones?

“Pues sí, sonamos al lugar de donde venimos. Sonamos como las vías del tren a la orilla del cerro, junto a un puesto de tacos callejero; ahí, donde está cenando un indigente. Sonamos al barrio. Nuestras piezas reflejan la personalidad de la gente de allá, personas a quienes el clima ha definido, totalmente; en Toluca siempre hace frio y llueve, así que de alguna forma la nuestra es música para ermitaños”.

Acaban de irse a tocar a Canadá, ¿cómo les fue?

“Para nosotros ha sido importante salir de Toluca, movernos del lugar que nos vio nacer. Más allá de que en nuestra tierra no hay tantos lugares para tocar y si tocas muy seguido de pronto ya nadie te quiere ir a escuchar, hemos percibido que el mismo público es quien nos pide que nos vayamos, que salgamos a otras partes a enseñar lo que hacemos. Estando en Canadá descubrimos eso, que algunos seguidores nos impulsaban a seguir adelante, que muchos quieren vernos crecer más allá de Toluca. Y bueno, en Canadá nuestras expectativas se cumplieron: la gente nos recibió cálidamente, se dejó sorprender por nuestra música”.

Punto clave. Estando en el extranjero, ¿cómo hacer para que las expectativas del músico se cumplan?

“Nosotros pensamos en invertir, a nivel emocional, artístico y monetario; queríamos comprobar qué pasaba con nuestra música en otra cultura. Y pasó lo que esperábamos: el idioma no importó, aullamos juntos sin necesidad de recurrir a la palabra. Somos un producto mexicano, venimos de un país rudo donde el arte está relegado al último lugar pero nuestra acción es formar parte de esa minoría y enseñársela al mundo; compartir, no permitir que la adversidad nos determine. Quizá por eso nos fue bien, salimos tablas respecto al dinero (notamos que la gente allá no regatea para comprar un disco) y en esto nos ayudó la tradición de pasar el sombrero al acabar de tocar, de ahí salió para pagar renta de casa y autos. Íbamos apretados de lana, no todo fue miel sobre hojuelas, pero descubrimos que podemos sobrevivir con atún”.

Antes del adiós, la clásica: ¿qué significa su nombre?

“Un día estábamos en un ensayo y empezamos a jugar con sílabas. Traíamos entonces una especie de obsesión con el concepto del simio cósmico, así que consideramos llamarnos El Mono Espacial. Inventando palabras salió Le Monqué Spazzuah, buscando que sonara como si fuera francés. Marcando tendencia. En primera instancia sí dijimos, “verde, son un montón de letras, no va a ser fácil que la gente recuerde nuestro nombre”; pero no nos importó, aquí estamos”.

El mono espacial toca:

  • Trompeta Bach

  • Saxofón Yamaha

  • Teclados Nord Lead, Micro Korg y Nord Electro

  • Batería Tama Silver Star con platillos Paiste y Sabian

  • Bajo Fender Jazz Bass

  • Contrabajo Verona

  • Pedales Electro-Harmonix

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