La guitarra está hecha con madera, cuerdas y clavijas; no hay más. Los elementos suficientes para que, al adherirle su propia voz y la de un puñado de invitados, Jorge Drexler creara Salvavidas de hielo, su más reciente álbum; once composiciones donde el uruguayo explora los alcances del instrumento de seis cuerdas -y otros miembros de su adorable familia, como ukelele, leona, dobro, jarana- con la ayuda vocal de Natalia Lafourcade, Julieta Venegas, David Aguilar, Mon Laferte y otros creadores más. “Al concentrar mi fuente de sonido únicamente en la guitarra, expandí mi investigación respecto al instrumento”, avisa Drexler al teléfono, desde Madrid; “es decir, que este álbum se haya grabado exclusivamente con los dos elementos del arte trovadoresco, la  guitarra y la voz, me permitió liberar mi imaginación para, por ejemplo, percutir la guitarra con tal de producir otras sonoridades. Al final, aunque parezca difícil de creer, he concretado uno de mis trabajos más cercanos a la electrónica”.

¿Por qué limitarte tú mismo, Jorge, haciendo un disco sólo con guitarra y voz?

“Hay una frase de Igor Stravinski que me gusta mucho y que dice: “cuanto más me limito, más me libero”. El hecho de establecer reglas de trabajo, en mi opinión, en lugar de cerrarte caminos, te hace llegar a lugares no imaginados. Por ejemplo, obligarnos a hacer rimas con las canciones, es cierto que cierra algunas posibilidades, pero de igual forma consigue que aparezcan nuevas ideas, horizontes no pensados. Es, después de todo, un ejercicio de libertad. En la creación, los límites liberan la imaginación, es paradojal. Además, vivimos una época interesante como especie, tenemos a nuestro alcance, por primera vez en la historia de la humanidad, muchas más cosas de las que podemos consumir, tanto alimentaria como culturalmente, a un clic de distancia tenemos la biblioteca universal de las ideas. Y creo que en estos momentos de oferta ilimitada establecer límites es necesario”.

Encontraste linderos muy bellos, la de los cordófonos es una familia esplendorosa.

“Y México ha honrado la historia de, por ejemplo, las guitarras, manteniendo viva una serie de instrumentos que ha desaparecido de otros lugares del mundo, incluso de su lugar de origen”.

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