1ª parte

Con tres años de existencia, la agencia de management y booking Blackhill Media E&A ha expuesto con acierto lo bénefico que le caería a la escena sincopada nacional ampliar los alcances de aplicar tareas como el orden, filtros y la vinculación para dar fortaleza a la estructura entre músicos, promotores y agencias que la promueven. Erik Montenegro, fundador de este proyecto de gestión, nos ayuda a reflexionar y establecer tareas por realizar a favor de esta pujante escena, tras la experiencia de apoyar propuestas como las de Iraida Noriega, Los Músicos de José, Fiusha, Omar Gardunho, La Santa Cecilia y Macuiles.

1- Jazz mexicano, género de escena alterna o rumbo al mainstream

“Tendría que decir de forma obligada que no, todavía no es un asunto mainstream, me encantaría decirte que sí. Pienso que estamos en el camino, contrario a lo que mucha gente piensa, por lo menos hoy existe un rumbo fijo y objetivos marcados. No es una música mainstream ni en el lugar que se creó. Desafortunadamente, también en los Estados Unidos va cada vez más a la baja, es la queja de los músicos en ese país; incluso en lugares como Nueva Orleans, Louisiana, Chicago, Nueva York; en los lugares que se supone son puntos de efervescencia, ya no sucede así. Estaciones de radio también dedicadas al jazz han ido desapareciendo. Hay una transformación que no va para bien pero, particularmente en México, te puedo decir que mucha gente ha volteado los ojos hacia esta música, mucho más de la que se calculaba, más de la que los había puesto hace treinta o cuarenta años atrás. Me parece que hay más gente interesada y haciendo propuestas atractivas con miras a que en un mediano plazo, no quisiera decir a uno largo, pueda lograr más adeptos. No diría que se va a convertir en una música top ten ni de los principales pero va hacia un camino alentador”.

2- Estatus del circuito de jazz nacional y sus involucrados

“Se ha ido construyendo, antes ni siquiera existía nada escrito, libros ni documentos; lo único que había era la contra portada de los LP´s en los que más o menos uno podía enterarse quién estaba en la escena, qué hacía. Pienso que de veinte o veinticinco años para acá ha habido una mayor preocupación por documentar toda esta historia considerándola una música de valía y de trascendencia para nuestro país, partiendo de la pregunta primigenia “¿Existe el Jazz en México?”, que había que hacérsela en ese tiempo pero no perpetuarla hasta ahora porque me parece una necedad seguirse preguntando si existe o no, eso ya se acabó, está más que entendido y para los que tengan dudas sobre lo que ha sucedido ochenta años atrás, está el fantástico libro del maestro Alain Derbéz “Historia del Jazz en México” que me parece indispensable para todos aquellos que quieran adentrarse a este mundo; después de ese libro es que debemos plantearnos nuevas preguntas.

Creo que es un red muy joven la que apenas se empieza a tejer en el jazz en México, creo que la escena del pop, del rock incluso la escena de la música académica ya está construida hace mucho años en cuanto estructura. En Blackhill Media E&A estamos en el esfuerzo constante de seguir haciendo cosas en conjunto con otras personas que están haciendo lo suyo desde pequeños sellos discográficos, la parte independiente de los músicos y los que estamos tratando de meter el hombro para poder lidiar asuntos de oficina como contratos y presupuestos. Nuestra idea en la agencia es, “Tú dedícate a componer, a ensayar, a tocar, a crear; y nosotros nos encargamos de todo lo demás”. Dejando en claro que esa es una estructura funcional, tratando de quitar estas etiquetas, porque he leído bastante de management y sobre las oficinas de booking de las que se dice, “Es que estos caimanes nos están dejando…” y los que hacemos este trabajo, también debemos cobrar por ello porque es un servicio que estamos otorgando a nuestros clientes, la diferencia está en el cuánto vas a cobrar y en la cantidad de trabajo que tú estás haciendo por estos músicos. Esa es toda la diferencia. Creo que hay mucho por hacer todavía pero la invitación al final de día, siempre ha estado abierta desde hace muchos años, lo que pasa es que nadie se ha querido sentar en un escritorio y decir, “Vamos a darle un orden a esto”.

3- Networking: agencias, organizadores y músicos

“Siempre he dicho que los peores enemigos de los músicos, son los músicos. Es un gran problema cuando se trata de creer en el trabajo del músico porque ellos son los últimos en formarse en la fila para creer en los grandes ejecutantes, arreglistas y compositores que son. Puede ser un trabajo que uno escucha y califica de grandioso pero que el mismo músico cree que no es así. ¿Existe el trabajo en equipo? Sí y cuesta trabajo unirlo porque existe una cantidad enorme de pequeños esfuerzos, pequeñas iniciativas -incluyendo la mía- donde todos hacen y riegan para su propia cosecha y lo que hemos tratado de hacer es abrir la invitación: “oye y ¿si pensamos que traes tu pequeña oficina para acá y yo, voy para allá? Hagamos lo que sea necesario”, o “Mira en el jazz supongamos que sólo hay cinco pesos, dejemos de arrebatarnos esos centavos que nos tocan, mejor planteemos el ¿cómo le hacemos?, ¿cómo lo resolvemos?”

Por otra parte, los músicos están creando más y mejores cosas; en el mundo del jazz decimos el chiste de que “Hoy existen más músicos jazzistas que público”, ése también es un nuevo problema que parte de la organización y de necesitar filtros para denominar lo que es jazz porque no todo lo que se presenta como tal, lo es. Eso confunde mucho al público: “Tengo doscientos pesos, ¿a quién se los doy? ¿A qué concierto voy?”. La decisión puede ser muy complicada para el público si de este lado no estás trabajando para que exista una escena del jazz sólida, sin pretensiones. Oficinas de booking… somos muy pocos los que nos arriesgamos a esto porque todo mundo nos tira de locos pero firmemente creo que es posible, que se puede dar el primer paso y eso estamos haciendo”.

4- Festivales de Jazz en México

“Tenemos más de trescientos festivales en México al año, no todos de jazz. Lo que quiero recalcar es que existe mayor apertura. El problema no son los festivales, sino los presupuestos y los términos y condiciones de los contratos y los pagos. Yo no quiero ser tan fulminante con respecto a los programadores. Efecticamente, hay personas que están a cargo de una silla a la que probablemente otra persona podría darle mejor uso pero también hay quienes sí saben muy bien lo que hacen y quienes están tratando de aprender. También es trabajo de uno como agencia o músico saberse mover en todas esas opciones de festivales. Festivales de Jazz no son tantos pero si te puedo decir es que, y Antonio Malacara es testigo número uno en eso, que existe actividad jazzística en toda la República Mexicana, sino con un festival, con lugares donde se presenta jazz. Es algo sin precedentes que puede documentarse ya como un momento en que existe apertura para el género en todo el país, con lugares y festivales dedicados exclusivamente para ello”.

5- Gestión de una trayectoria profesional musical con agencia de management/booking vs autogestión

“Ambas posturas son muy respetables. Hay músicos que definitivamente jamás van a poner en manos de nadie su obra, sus horas de esfuerzo, sus grabaciones ni su inversión. Estos músicos crean, tocan, graban, le ponen el celofán a sus discos y salen a venderlos. Nosotros lo que tratamos de hacer como una oficina de gestión, es pedirle al músico que confíe en nosotros para apoyarlo. Lo que he hecho durante todos estos años es construir un prestigio a través de una sola pieza de integridad formada por mí y por mi equipo y, a partir de eso, ofrecerme y venderme como el gestor de sus proyectos. No es que yo conozca o tenga el hilo negro del negocio, pero les digo que vamos a poner en marcha los años de experiencia que tengo de ver y participar en el funcionamiento del jazz y que eso se puede convertir en un generador de ingresos para ellos como una manera de retribuir para lo que se prepararon y para cubrir también los gastos que tiene de colegiaturas, rentas, etcétera. Quien lo hace de manera autogestiva, le implica un mayor número de horas invertidas, no sólo en su música sino en buscar las puertas, las oportunidades, los medios, los contratos, la agenda, pero también es válido. No queremos ser como los que tocan a las puertas y quieren que cambien de religión, estamos conscientes de que podemos manejar cierto número de proyectos”.

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