Semillas que germinan. Después de atender la canción latinoamericana, la música brasileña con los discos “Agua de Beber” (EMI, 2012) y “Ciudadana del Mundo” Vols. 1 y 2 (Sony, 2013/2014), Eugenia León se sumó a Tania Libertad y Guadalupe Pineda para el proyecto “Las Tres Grandes”, una celebración a la canción popular y tradicional que les ha dado el reconocimiento que las distingue. En el inter de estos trabajos, Eugenia atendía la inquietud de poder interpretar a los cantautores contemporáneos, eligiendo los temas y haciendo sus apuntes…

El resultado de ese ejercicio es “Una Rosa Encendida” (Sony, 2017), álbum donde canciones de Natalia Lafourcade, El David Aguilar, Gepe, Kevin Johansen, Josean Log, Pablo López, Jorge Drexler, Esteman, Leonel García, Julieta Venegas, Mauricio Díaz y Alex Cuba develan el momento personal de una mujer que es fiel a si misma como artista y persona, situándola en una exploración de estilos musicales comandados por la producción de Sebastián Krys (Alejandro Sanz, Shakira, Ricky Martin, la Santa Cecilia, entre otros), donde el pop, el latin, la balada y lo urbano le muestran en otro sitio… en florecimiento. De ello seremos testigos el jueves 23 de noviembre en el Teatro Metropolitan, donde compartirá en su totalidad el disco.

¿Cómo iniciaste el camino para la producción de este disco?

“Estaba alistando los discos de Ciudadana del Mundo y el de música brasileña y volvía a mí la inquietud de retomar a los autores contemporáneos; me había quedado en el tema de los compositores de mi generación, como que no pasaba, o regresaba. Ya había tenido pláticas con compositores como Mauricio Díaz cuyas canciones me gustan y además somos buenos amigos, y teníamos platicado hacer algo. Lo mismo con Rafa Mendoza. Cuando acabé el disco de música brasileña, me confirmaron los discos de Ciudadana, que se volvieron discos de duetos aunque no era la intención. Lo que pasó es que me di cuenta del peso de ese cancionero tan lleno de historia y me encantó la idea, tanto de invitar a estrellas o cantantes muy conocidas jóvenes, como a las de mi generación, todavía alcancé a grabar a Tehua poco tiempo después nos dejó. Para mí era como una reflexión sobre la música popular mexicana y latinoamericana.

Al acabar esos discos, Sony me dijo que me querían ya con ellos y me propusieron el disco de las Tres Grandes, dije, ‘va, me parecía muy bien’, incluso tomarlo para cerrar un capítulo de manera bonita porque nos conocemos las tres (Tania Libertad y Guadalupe Pineda), sin tener una amistad como tal, nos ha tocado trabajar con una enorme cercanía musical. Cerré así ese ciclo y me quedó claro que lo que viniera debía ser algo muy personal, no basado en nostalgia o exclusivamente en los autores de mi generación.  Cuando lo hablé con la gente de Sony, lo que me pidieron fue que me centrara en una sola generación, que no se mezclara a Marcial con Rafa o con Natalia. Cada uno en su lugar, cosa que yo acepté gustosa.

“Ya había trabajado con gente como Natalia, Carla Morrison y Julieta Venegas, si bien no como autoras pero hicieron su aparición en Ciudadana del Mundo. Tenía anotadas algunas canciones que además no había interpretado y me puse manos a la obra. A la par, el equipo de Sony (Maite García, Memo Gutiérrez y Charly García), sugirió como productor a Sebastián Krys y entre todos hicimos la selección de canciones y opinábamos; se hizo un trabajo en equipo con una relación muy empática, lo cual me da mucho gusto.

Nunca había trabajado con Sebastian y tampoco me puse a investigar qué créditos tenía ni nada de su vida; me aventé en plan ¡pues va! Porque algo muy hermoso que considero debe uno tener es confiar. A veces nos estamos cuidando tanto de que no se metan con el repertorio, la imagen, que bueno, así no dejas que los demás propongan cosas frescas, que tal vez te van a enriquecer. No puse un pero; dije, ‘ adelante’. Llegaron las primeros demos y yo estaba feliz”.

Estaba lo que esperabas…

“¡Sí! Yo quería que estuvieran muy buenos músicos, que se percibiera un concepto musical distinto al de los autores con los que había trabajado, los arreglistas…  En fin, la idea era decir ‘denme chance’. Por ejemplo, la influencia del jazz ha sido fundamental en el sonido de una cierta etapa de mi trabajo pero no soy jazzista; ya hice un disco de la época dorada del cine mexicano, ya cubrí los tangos, la música norteña, música infantil con Cri Cri… Este brinco me ha encantado porque siento que caí en blandito: no me ha costado ningún trabajo adaptar mi voz a canciones que tienen un fraseo incluso más cómodo al que he usado para cantar. Lo hago con mucha tranquilidad, estoy en una tesitura bastante cómoda. Vaya, no es que no adore cantar los tangos o las rancheras, pero esas me piden otro tipo de esfuerzo; acá hay mucha naturalidad”.

“La labor de Sebastián ha sido una delicia. En primera fue muy respetuoso de lo que decía el equipo; supo traducir los comentarios y peticiones de todos. Como productor es fabuloso. Él grabó en Los Ángeles y los músicos que buscó son los de John Legend, se oye; no son armonías complicadas, no es jazz; es música urbana pero está muy cuidada”.

Es una mezcla de estilos y un sonido que te pone en otro sitio; se te percibe con un arrojo especial que enfatiza la letra de las canciones…

“Exacto. Yo quería tomar sus canciones y que se sintiera que son ellos. Eso del arrojo es cierto totalmente porque, por ejemplo, lo que le gustó a David es que haya escogido la canción menos comercial que tiene, me lo dijo él. Y eso me parece un acto de valentía en estos tiempos. Yo en estos momentos no le tengo miedo a nada. Antes podía aguantar, con cierto dolor te confieso, que me dijeran ‘es que te has mediatizado, te vendiste, olvidaste tus orígenes’; y yo dije, ‘¿Perdón? Cada artista tiene un tránsito personal de su música en la velocidad y en el momento que necesita. Nunca he sido gerencial, de seguir las reglas del marketing, qué es lo que conviene. No, simplemente sigo mis corazonadas. Lo que, como siempre me ha parecido importante es encontrar qué canción cantar, qué interpretar; que fuera creíble y no se sintiera que lo estaba disfrazando porque no es así. Sigo siendo yo”.

Esa es tu bandera…

“El resultado me ha dejado muy contenta al igual que el entusiasmo de Sony, están esperando la reacción del público que me ha seguido. Haremos un concierto en el que vamos a cantar todo el disco e incluiremos temas de antaño que puedan coincidir en este concepto más allá del arreglo. Como intérprete, hoy que puedes ver y escuchar tanto, sé de críticas un poco mezquinas o no justas, sabes, decir que tal o cual no canta con timbre, o que no es como una o qué se yo, que lo hacen igual; yo digo ‘es que no estás escuchando con atención y dando oportunidad a su propio desarrollo’. Todos partimos de alguien: yo vengo de un núcleo: de una Lola Beltrán, de una Mercedes Sosa, Elis Regina; este núcleo de cantoras que fueron nuestra inspiración y ellas (Natalia, Carla, Julieta), toda esta nueva camada tiene sus referencias y para mí son muy importantes porque me permiten escuchar y entender para así traducir al público que me sigue y quitarles lo prejuicioso”.

“Yo le puse a mi hijo, que tiene 20 años, el disco. E independientemente del vínculo amoroso, tiene la franqueza para decirme las cosas y me dijo ‘me gusta mucho’. Entonces son dos cosas: van a ver a una señora canosa sobre el escenario que podría ser su mamá, pero les voy a cantar algo que reconocerán perfectamente los jóvenes que vayan. Y a las personas de mi edad, verán que sigo siendo la Eugenia de siempre, pero esa canción no la habían escuchado y verán ¡qué bonita letra! Y más: se identificarán y manifestarán un sentimiento propio. Descubrirán que Natalia habla de la ruptura amorosa dejándola ir, diciéndole que fue importante y lo quiso con toda el alma pero lo que construimos se lo llevó el viento mas no hay rencor. Yo fui de una generación de muchos rompimientos, de mucho rencor en el sentido de que a veces para romper tienes que ser un poco violento, ¿sabes? Haberme ido de mi casa a los 17 años y salirme de mis esquemas de pareja que parecía en una espiral y continuaba lo que habían hecho mi abuela, mi madre, mis tías… Bueno, ser independiente por afuera pero dentro cargando los mismos muertos. Dije, ‘no más’. Entonces, quisiera haberle cantado esa canción a alguno de los que fueron mi pareja agradeciéndoles lo que vivimos juntos y dejarlos ir. Era puro pelear, tomar la maleta y mentar madres. Y eso ya no es sólo de esa forma. Es muy hermoso terminar y hacerlo con nobleza y no echarle la culpa a nadie, decir: las cosas no funcionaron, pero tuvo su valor y me voy enriquecida. Es entonces la forma en que esta generación expresa esas inquietudes”.

“Leonel hace una canción que me llega mucho porque habla de miedo, le está hablando al miedo y se está peleando con éste. Creo que somos un país que está andando con miedo, que algo nos va a pasar. Como cantante, como mujer, antes era no me salgo porque van a hablar de mí, voy a quedar desprendida del panal y entonces me quedo suelta, sujeta a toda clase de maleficencia. Tiene muchas lecturas este disco, no es que lo quiera justificar en el tipo o sentido político o ideológico pero comparto con estos autores la forma en que están mirando esa realidad y ellos me están llevando a mí a resolver y a reflexionar cosas de la vida: cómo me he manejado como mujer, como persona; veo a una generación que no está muy interesada por ejemplo en el tema de los partidos políticos, cosa que me parece muy sana, mas no quiere decir que no les interese sino que lo están viendo desde otro punto de vista, que tenemos que empoderar a la sociedad civil, de no cambiar solamente a nivel de las consignas políticas sino como personas. He conocido gente que dice que son las banderas de la revolución y el cambio social y como personas son un desastre”.

¿Qué criterio o hilo conductor une a las canciones que elegiste?

“Estos autores y la generación que representan, traen otra genética ideológica digamos, no hablan si de izquierdas, si derechas, están hablando de ser humanos, de ser solidarios, de la empatía que se puede tener en la calle con la gente. Les importa como a mí, la humanidad y me interesa mirar a la gente con simpatía. De poder manifestar   algo que no tiene que ver con la parte religiosa, la compasión”.

Además estos autores me han aportado como intérprete, con su poética y tipo de líneas melódicas me dicen, esto no es para aventar la voz. Son moderados y sus canciones están hechas para que todos cantemos. Cosa muy importante porque un día le día le escuché a Joan Manuel Serrat esto que me conmovió: hablaba de Lola Flores y decía, yo le escuché a mi madre esas tonadas mientras cocinaba o limpiaba la casa y hoy,  desgraciadamente, cantar se lo hemos dejado a los profesionales’. Y, claro, qué bueno que exista esta industria de la música y de la canción, que el marketing sepa aprovechar un talento y hacer de alguien un éxito, pero debemos tener esa contraparte: que la gente vaya a su casa, aunque no tenga guitarra, que cante como yo oía cantar a mi madre mientras terminaba de lavar los vidrios. Me parece un acto de democracia que el canto le pertenezca a todos porque es algo ancestral, primigenio, porque si algo empezó a hacer el hombre fue crear sonidos, entonces si aparte nos toca como profesión, es un privilegio cantar. Así que este nuevo CD es para que lo cantemos todos y no pensar en si le dan o no la nota a Eugenia, que canten conmigo”.

¿Cómo trabajaste con Rosino Serrano la dirección musical para el concierto del Teatro Metropolitan?

“De entrada él y el resto de la banda han sido muy empáticos. Todos nos trepamos a este barquito. Rosino es una persona que se abre cada vez más a las cosas, su trabajo para el teatro musical en Estados Unidos, la música para cine le ha ampliado su espectro, entonces lo que hacemos es partir de ¿cómo vamos a embonar las demás piezas en este disco? Porque quiero cantar las 12 canciones y las que forman parte de mi historia y además habrá invitados especiales. Haremos cosas muy lindas como que las canciones estarán entrelazadas por unas décimas que hizo Frino, un trabajo literario precioso; tendremos proyecciones, un diseño de luces ad hoc… Sí, es una vuelta de tuerca y de verdad me encanta porque sino la verdad sí sentiría el peso de los años sobre mí y no, yo me siento todavía con mi Peter Pan adentro: sigo siendo aventurera, me sigue encantando la idea de sorprenderme”

Dime, ¿cómo percibes la participación de tus colegas cantantes en la industria de la música actual?

“Están en una situación totalmente distinta, en verdad. Pienso que hay más empoderamiento de las mujeres hoy que cuando yo empecé. Porque cuando yo arranqué me tocó oír de los propios músicos comentarios misóginos. Hoy veo en ellas, que saben tocar un instrumento, componer, cantan y han encontrado su estilo y además lo defienden, se plantan con los músicos y logran liderar su proyecto. Tanto ellas como ellos, los músicos que las acompañan tiene una forma de pensar distinta. Yo me enfrenté a todo, al: ‘mijita’ si no fuera por mis hijos no serías nada’, si querías hacer música popular y eras la apestada de la Nacional de Música; bueno, el maestro de canto no quería darte clases porque le daba vergüenza, la maestra de piano de plano me corrió. Me fui con 17 años de mi casa en Tlalnepantla, he trabajado de todo para poderme mantener y he hecho de todo para poder cantar.

Actualmente hay tantos músicos haciendo jazz, música experimental o composiciones propias, encuentran mentes abiertas en sus profesores dispuestos a jugar la experiencia con sus alumnos y a aprender de ellos. El pop como género está viviendo otra cosa, ya el que se hacía 30 años atrás, murió porque se agotaron los recursos, la radio, disqueras y tv agotaron ese tipo de música hasta que acabaron con nuestros oídos, incluso los temas son más ahora, antes si no escribían de amor pues nada.

Por eso hoy me identifico mucho con estas mujeres, con estos músicos que saben deambular en tantos géneros y temas; ya no es el monólogo de los compositores de mi generación porque las cantantes no les importábamos. Yo necesitaba y necesito decir otras cosas, entonces como no tuve talento para componer ni para tocar un instrumento, creo que lo tengo para escuchar y sentir cosas que me parecen, para mí trascendentes. A ellas las miro como maestras, no soy yo quien las invita a un disco, o a un escenario porque me necesiten, ¡qué va! Ellas ya tienen su lugar y me encanta”.

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