“Esto no se trata de ser una súper estrella ni de tener dinero, estereotipos que en esta época ya no aplican. Si alguien está en una banda, que se dé por servido al pisar un escenario, al tocar las canciones que le gustan; si su público crece, qué bien, es un plus. Hay que hacer música para rocanrolear, para pasarla bien. Y claro, cuando estás de gira, hijo, habrá momentos en que tendrás mucho sueño y mucha hambre. De eso también se trata este negocio”. Luis Humberto Navejas es la voz de Enjambre y quien habla, sin afeites, de lo que piensa respecto a su labor en la situación que él y el grupo de origen zacatecano que lidera se encuentran: la cumbre de su alcance masivo gracias a Imperfecto extraño, su nuevo disco tras más de quince años de historia. 

¿Qué prefieres, Luis, monitores de piso o in ears?

“He peleado mucho por evitar los in ears. Básicamente porque lo que escucho en ellos no es lo que escucho en los ensayos. Me es incómodo trabajar con ellos aunque, eso sí, para la voz me ayudan mucho. Me decidí a usarlos cuando empezamos a tocar en recintos grandes, al aire libre, donde a veces el viento cambia el tono en el que canto; entonces me di cuenta de que ya no quería batallar por dar la nota exacta. Ahora estoy contento usándolos. Respecto al asunto de perderse la retroalimentación del público, la solución es poner micrófonos ambientales para que yo pueda escuchar a la gente. A veces el inge hasta le sube de más, para que yo me sienta chido”.

¿Disfrutas hacer soundcheck o te es molesto llevarlo a cabo?

“A veces queremos calar algo nuevo, darle alguna sorpresa al público, pero siempre hay personas ajenas al grupo en el soundcheck, y no falta quien esté grabando con su teléfono; entonces, antes del concierto ya está en internet la que iba a ser la sorpresa, y eso es molesto. Y luego está la cosa de que te dicen que la prueba de sonido es de diez a once, y llegas a las diez pero la haces hasta las once y nada más te echas una rola. Conocemos grupos que de plano evitan hacer prueba de sonido por todo eso, dejan que su staff la haga; pero nosotros seguimos pendientes, no queremos que nos cuenten nada. Preferimos asegurarnos de que todo está en orden”.

¿Recuerdas cuando no tenías staff? Platícales a los lectores que no cuentan con alguien así, cómo te sientes de contar con una persona pendiente de tus necesidades técnicas en escena. 

“¿Sabes qué? Yo me sentía raro al principio, como que no me gustaba que alguien hiciera lo que a mí me toca: afinar, cargar mi ampli, conectar mis pedales. Pero, mira, es un placer que nuestro público siga creciendo porque esto nos ha permitido tocar en lugares cada vez más grandes donde estaría mal visto que fuéramos nosotros los que saliéramos a afinar y acomodar las cosas, ¿verdad? Además, contar con personal de ese tipo significa generar una fuente de trabajo. Para mí, este detalle es un paso natural que hay que dar con tal de ofrecer un show más profesional; jamás lo he visto como “ay, ya soy famoso y no puedo hacer determinadas cosas”. Porque, vale decirlo, este crecimiento que hemos visto en Enjambre fue gradual, poco a poco hemos ido alcanzando este grado de profesionalismo a nivel técnico; porque a nivel artístico lo que nos sigue importando más, como al principio de nuestra carrera, es conectar con la gente mediante las canciones, emocionarnos juntos. Ahora, cuando hemos ido a Argentina, por ejemplo, sí hemos puesto nuestras cosas; o sea, cuando abrimos plazas nuevas aún nos toca montar y desmontar”.

Desde tu perspectiva, ¿cuál es el mejor lugar para tocar en México, a nivel técnico?

“Hay varios. Auditorio Nacional, Teatro Metropolitan”.

Oye, ¿y cuál ha sido tu peor experiencia en un backstage?

“Pues nunca falta el colado malvibroso, el clásico que te dice: estoy aquí, pero no me importa quién seas, no estoy por ti. Y uno se pregunta: bueno, ¿pero para qué me lo dices? Una vez no topamos con un tipo así que fue diciéndole esto a cada uno en la banda; cuando llegó a mí, tuve que decirle sarcástico: oye, brother, en serio, queremos gustarte, nos encantaría que fueras nuestro fan”.

El enjambre zumba con:

  • Guitarras: Fender Telecaster,
  • Gibson Les Paul y SG
  • Bajo: Fender Jazz Bass
  • Amplificadores: Ampeg SVT,
  • Fender Super Sonic, DeVille y Excelsior
  • Batería: Rogers con paltillos TRX
  • Sinte: Korg MS2000
  • Software: Reason

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