Con la vara alta. Douglas Beavers Rovira tenía nueve años, cuando el maestro de música de su escuela primaria estaba conformando la banda estudiantil. De repente, en el salón de clase apareció un trombón que fue pasando de niño en niño, para ver quién era capaz de ejecutarlo. Nadie lo lograba… hasta que llegó el turno de Doug.

El instrumento lo escogió a él y no era casualidad: su abuelo paterno se había dedicado al jazz y por otro lado, pertenecía a una familia multicultural. Su madre nació en España y su padre era un hombre afroamericano de Kansas, que se crio en California; donde Douglas nació. Tal vez por eso desde pequeño pudo escuchar distintos estilos de música.

La mayoría de edad. El joven Beavers consiguió una Beca Completa por parte de la Universidad de California, para estudiar Ingeniería Eléctrica. “Iba manejando el auto por la carretera que lleva a la universidad, cuando en la radio comenzaron a tocar música de John Coltrane”, visualiza de entrada; “en ese momento, pensé: ¡Dios mío, yo quiero hacer eso! Así que me salí del camino; frené y di vuelta en u”.

Cambio de planes

El destino de Doug no sería el mismo: al día siguiente, fue aceptado en la Universidad Estatal de California East Bay (formalmente Hayward) para cursar la Licenciatura en Música. “En Hayward, estuve tomando clases con el maestro Dave Ridge; un trombonista clásico de la Ópera de San Francisco”, plantea; “y con Dave Eshelman, un reconocido arreglista en el mundo del jazz”.

Pero Beavers no estaba satisfecho y buscó ingresar a la Manhattan School of Music de Nueva York. La audición sería frente a uno de sus ídolos de juventud: el gran trombonista Conrad Herwig, un profesor que le ayudaría para entrar en contacto con la elite musical de la ciudad. “Conrad me presentó a Eddie Palmieri y de ahí viene la historia”, sonríe.

Una de las tres grabaciones que hizo con la orquesta de Eddie Palmieri, fue Listen Here (Concorde Picante, 2005), ganadora del Premio Grammy. “Es un gran disco, por muchas razones”, recuerda Doug; “estábamos sentados en el control room, escuchando a Michael Brecker contar historias sobre Barry Rogers, cuando de repente ¡se lo llevaron al hospital! Nadie tenía ni idea de que estuviera enfermo”, narra la historia; “todos fuimos para allá: Regina Carter y Christian McBride, sentados junto a John Scofield. En la habitación contigua, Giovanni Hidalgo y Horacio ‘El Negro’ Hernández, esperando noticias. Y yo, tenía veintitantos años. En esa circunstancia, al darme cuenta de con quiénes estaba, fue una cosa de decir: ¡Dios mío, qué genial!”   

Otro de los profesores en la Manhattan School of Music que sería una influencia importante en la vida del joven, fue el arreglista Mike Abene. “Con Mike, me especialicé en las tareas del compositor; lo cual (viéndolo en retrospectiva) fue una gran decisión”, considera; “porque con él, combiné todas mis habilidades y aprendí a crear un sonido de banda”.

Ya es maestro

La carrera docente de Beavers es amplia y reconocida: ha sido Profesor Adjunto de Música en Los Medanos College de Pittsburg y en el Conservatorio de Jazz de California, donde estuvo creando un programa para difundir la música latina en colaboración con Eddie Palmieri y la Spanish Harlem Orchestra.

Actualmente, Doug permanece radicando en la Gran Manzana; donde está impartiendo cátedra en el New York Jazz Workshop. Entre las materias que el alumnado del Studio Jazz Trombone puede cursar con él, se encuentran: Aplicación Armónica Relacionada con el Trombón; Ejercicios de Agilidad en Jazz; Calidad de Tono; Organización en la Era Moderna de Armonía y Melodía; Análisis Musical de Nelson Riddle, Gil Evans y Sammy Nestico; Trascripción, utilizando los programas Sibelius 6 y Finale 2010, a la Organización del Jazz.

Su filosofía es muy simple. “En el núcleo de mi concepto musical se encuentra la idea de que las experiencias de uno mismo en el mundo real de la música, deben propagarse para que el avance en el arte sea posible”, asegura Doug; “quiero dar educación musical con una entrega directa, concisa e intuitiva; que entusiasme a los asistentes y los aliente en todos los niveles a concentrarse en el material en cuestión”.

Mientras que en el Taller de Música Afro-Cubana a su cargo, Beavers profundiza sobre los Antecedentes Históricos y la Cronología (desde los cantos religiosos, hasta la Era Moderna); los Roles de los Instrumentos; el Análisis Musical; la Composición para Cine, la Exportación MIDI y la Entrega de Proyecto a Clientes; la Trascripción en Partituras y uso del programa de grabación Protools; ya que el californiano también es Director del Programa de Tecnología Musical del New York Jazz Workshop.

Firme defensor de la educación musical

Douglas continua con su puesto como Profesor de Trombón de Jazz en la Universidad Estatal de California East Bay, por medio de teleconferencias interactivas. “Me he desempeñado como profesor adjunto, conferencista y asesor en colegios y universidades en los Estados Unidos”, define; “también, he realizado clases magistrales en varias instituciones”.

Incansable, Beavers es fundador de la Harlem School of Urban Music and Recording Arts en Nueva York. “Establecí la escuela en Harlem, para ofrecer a los estudiantes del sur del Bronx la oportunidad de estudiar jazz, salsa, hip-hop y rock a través de la teoría de la música y el entrenamiento de producción de audio moderno “, precisa; “los alumnos llevan esta educación al estudio, descubren las artes de la grabación y dentro de la misma Escuela Harlem, contribuyen en las sesiones de músicos profesionales”, expone; “tenemos instalaciones de última generación”.

Grabaciones exquisitas

La primera producción solista de Doug Beavers llevó por título “Jazz, Baby!” (Origin Records, 2007). “La idea surgió cuando  me encargaron la tarea de escribir una serie de arreglos para big-band a partir de algunas canciones infantiles”, define.

Los once temas fueron interpretados por los cantantes Linda Harmon y Matt Catingub. Durante las grabaciones del CD, Beavers se hizo acompañar por un grupo de grandes estrellas del mundo sincopado; como lo son el percusionista Giovanni Hidalgo, el vibrafonista Gerry Grosz, Dan Zemelman al piano, Kevin Axt en el contrabajo, el baterista Steve Moretti y una explosiva sección de metales.

El esfuerzo no pasó desapercibido. “Jazz, Baby!” recibió una cálida respuesta por parte de las cadenas de radio norteamericanas y fue recomendado con elogios en las páginas de varias publicaciones especializadas en jazz. Todo, por su amable intención de deleitar a los Reyes del Hogar e interesarlos en la buena música.

A este exitoso debut, le siguieron el EP “Paraíso” (Origin Records, 2009) y el álbum “Two Shades of Nude” (Origin Records, 2010), el que generó aplausos por parte de las revistas Downbeat y Jazztimes, alcanzando el puesto 33 en Jazzweek; la lista de la radiodifusora con cobertura nacional. Las sesiones contaron con la participación de jazzistas de primera línea, como el baterista Tony Moreno (Miles Davis) y el virtuoso de la trompeta: Alex Sipiagin. “Two Shades of Nude” era algo de jazz, con escritura aventurera”, concede cómplice, el compositor.

Con la seguridad que da el triunfo

Doug regresó al estudio en 2015 para grabar “Titanes del Trombón”; el primer trabajo en su nueva casa disquera ArtiShare y en el que, otra vez, se rodeó de músicos inspirados. “Habíamos tocado mucho tiempo con algunos de ellos porque durante seis años estuve en la orquesta de Eddie Palmieri. Ahí conocí a Johnny ‘El Dandy’ Rodríguez y a George Delgado. Ellos fueron una parte importante del CD”, valora; “después, estuve trabajando en la Spanish Harlem Orchestra de Oscar Hernández; donde encontré a mi gran hermano Luisito Quintero. Desde entonces le escribo temas; también para muchos otros músicos. Durante el largo viaje de la producción, tuve la suerte de poder llamar artistas importantes de Nueva York”.

Algunos de ellos, los conoció en la Mingus Big Band. “Cuando volteé a ver, antes de darme cuenta, tenía un álbum lleno de estrellas de alto nivel. Estaba rodeado de todas estos genios a los cuales ahora considero como mi familia”, se alegra; “somos en total cuarenta y siete músicos los que aparecemos en esta grabación de “Titanes del Trombón”.

Una producción con tacto. “Todo se trataba de tener una visión que empecé a concebir después del “Two Shades of Nude”, que me sigue pareciendo un buen disco”, Beavers toma distancia; “pero no me relaciona con la gente con la que estaba ni con los lugares a los que iba. En cambio, “Titanes del Trombón” presenta toda una gama de música latina, secciones de salsa rítmicamente intensas, secuencias delicadas y arpa; en dos de mis piezas favoritas: “Enigma” y “Folhas Secas”, recuenta; “Folhas Secas tiene un ambiente brasileño porque es una hermosa melodía, popularizada por Elis Regina durante los años sesenta. Uno de mis mentores (Joe Santiago) me dio una colección de sus canciones y es una de mis preferidas”.

El trombón como protagonista

“Me pareció muy importante resaltar la labor de trombonistas como Generoso Jiménez (de Cuba), quién tocó con Benny Moré; a J.J. Johnson, a Jack Teagarden y a Barry Rogers”, lo demuestra; “estos hombres no sólo fueron grandes trombonistas, sino también increíbles compositores y arreglistas. Ellos tenían el oído necesario para saber dónde debía ir un trombón”.

Con el disco “Titanes del Trombón”. ”Quise hacer un tributo a los grandes trombonistas de los dos idiomas: del jazz y los de la música afrocubana. Podría decirse que es un punto intermedio”, ilustra Doug; “lo mismo, estuvimos arrojando luz sobre el hecho de que J.J. Johnson (entre otros) también escribieron música para películas, como: Top of the Heap (Christopher St. John, 1972), Cleopatra Jones (Jack Starrett, 1974) y Across 110th Street (Barry Shear, 1972)”.

Enigma, pieza entrañable

“J.J. Johnson escribió una melodía tan hermosa, que quería ponerle letra”, explica Beavers; “lo crean o no, a mi madre Anna Rovira se le ocurrió la letra. Tomé su idea y se la di a Héctor Aponte, quien desarrolló ésta y luego, la grabó”, describe; “el arreglo nos dio la sensación de ser un bolero; pero entonces, entra un cha-cha-cha y más adelante, un interludio. Héctor es un tipo muy organizado e influenciado por mis héroes: Nelson Riddle y René Hernández”.

“Voy Manejando”. “Fue la primera canción que escribí para el disco, incluso antes de saber de qué se trataría”, abre los ojos; “el concepto musical era el de crear algo extremadamente accesible y en la grabación de la pieza, aparece el pianista Oscar Hernández y mi maestro de trombón, Conrad Herwig. En otro de los temas (“Esa Mujer”) estaba buscando una historia que fuera sobre el corazón de un amor perdido”, califica; “es una canción sobre una chica que causa dolor y Carlos Cascante (a quien conocí a través del bajista Joe Santiago) me dio una hermosa línea melódica. Apenas la escuché, imaginé un gran sonido con líneas fluidas y aquí se puede escuchar la influencia del arreglista Ray Santos”.

¿Qué hizo a esta propuesta ser tan diferente? “Nosotros estuvimos introduciendo algo nuevo en el sonido y creo que la orquestación fue muy especial; porque en el disco de “Titanes…” no sólo tuvimos trombones, también violines, violas, chelos, tubas y cornos franceses. Con “Titanes…” quise crear un CD agradable, que tocara a la audiencia”, resume; “cuando estás de gira por México, Perú o Colombia, tus fanáticos quieren escuchar música que los conmueva. Yo sabía que no quería hacer un disco de salsa; pero sí que las melodías de salsa que elegí estuvieran ahí para dar una patada”, figura.

El CD, lanzado el 16 de junio de 2015, llegó al clímax con el corte “Trombón Moderno”. “Esa melodía rinde memoria Generoso ‘Tojo’ Jiménez (conocido como ‘El Trombón Majadero’), pionero del trombón latino”, sopesa Beavers; “él estableció (junto con Barry Rogers) el estándar y todo el resto del mundo, vino después”.

Honrar a los héroes desconocidos. A lo largo de la historia del jazz, los arreglistas son los que han dado forma a la música y, a menudo, sus contribuciones han sido pasadas por alto o ignoradas por completo. Doug se propuso cambiar este hecho grabando un ambicioso proyecto en homenaje algunos de los mejores arreglistas de jazz y salsa de nuestra época, como lo son: Gil Evans, Gonzalo Grau, Ángel Fernández, Marty Sheller, Ray Santos, José Madera y Oscar Hernández.

El Arte del Arreglo ArtiShare, 2017, la nota alta

“Hay una historia completa por contar, con toda una premisa: quiero poner a los mejores arreglistas de la ciudad de Nueva York en el foco de atención”, comparte Beavers; “y tuve la suerte de reunir una asombrosa orquesta de estudio, bajo la dirección de estos quién-es-quién de la escena del jazz latino en Nueva York y grabar un álbum completamente en vivo”, boceta; “la orquesta incluyó tres saxofonistas, tres trompetas, trombón, trombón bajo, dos cornos franceses y una tuba. Por eso, siento que fue un momento inolvidable para la música en Nueva York; porque la orquesta estuvo increíble y en solamente dos días de estudio, hicimos todo el disco”.

Una experiencia auditiva de nueve covers y tres temas inéditos: “Siempre” de Carlos Cascante, “Sunflower” y “Gate C13”, creaciones de Doug.

Este homenaje comienza con “New Rumba”, una composición de Ahmad Jamal y a la vez, un tributo a Gil Evans adornado por el cálido arreglo del trombonista de California. “El Truquito”, es el primer sencillo del CD: una pieza de salsa dura, originalmente grabada por Kako (con la voz de Ismael Rivera) pero en esta toma, cantada con sabrosura por Frankie Vázquez.

El tercer corte (originalmente inmortalizado por Tito Rodríguez) se titula “Estoy como nunca” y para la ocasión, Hernán Olivera puso su talentosa voz. Ángel Fernández escribió los arreglos en “Para Bailar el Montuno” y dejó el campo libre para un bello solo de piano a cargo de Oscar Hernández, compositor que por su parte, organizó las secciones en “De Repente”, aquél cañonazo de Ray Barreto.

Destacan por su belleza: “Suave Así”, un chachachá del enorme Tito Puente; con las vocales de Marcos Bermúdez. El arreglo de Ray Santos a “Perico Perejil” (éxito de Roberto Faz) y “Sunflower”: un moderno chachachá original de Beavers, compuesto para presentarlo en el pasado Festival de Barranquilla, Colombia.

El Arte del Arreglo en vivo para México

Viajero frecuente. La última vez que Doug estuvo en nuestro país, fue para presentarse en varios de los llamados Pueblos Mágicos, durante una gira de conciertos a dueto con el pianista Alex Mercado. “Fue increíble tocar las composiciones de Alex, viajar juntos y poder conocerlo mejor”, acredita; “es una experiencia que espero poder volver a repetir porque México me gusta mucho. Mientras viví en California, hice muchos amigos cuyas familias venían de México”.

De clase mundial. The Art of Arrangement es una grabación histórica, cuyo track list podremos disfrutar en vivo, gracias a la alianza en la producción de PECUM (Productores de Espectáculos Culturales de México) durante sus presentaciones en la Sala Silvestre Revueltas, del Conjunto Cultural Ollín Yoliztli, los próximos días viernes 24 de noviembre (8 pm) y domingo 26 (6 pm). Un espectáculo único, dedicado a la salsa y el jazz latino.

Se trata de un concierto que mostrará al público el proceso que existe entre la composición y la interpretación de la música que escucha, a través de la proyección de un video con entrevistas, tomas de ensayos y grabación, que se sincroniza con la presentación en el escenario de 12 músicos (nueve de ellos procedentes de NY y tres mexicanos).

Doug ha reunido a arreglistas como Marty Sheller, Oscar Hernández, Ray Santos y José Madera, quienes han sido parte de las alineaciones de grandes figuras como Celia Cruz, Tito Puente, Rubén Blades, Mongo Santamaría, Paul Simon, Gloria Estefan, entre otros, para elaborar arreglos exclusivos para este proyecto. Músicos como el mismo Doug Beavers, Oscar Hernández (Director musical de Rubén Blades por 12 años y actualmente de la Spanish Harlem Orchestra), Luisito Quintero (Percusionista de Chick Corea), Luques Curtis (Bajista de Eddie Palmieri), se reunirán para interpretar en vivo estos arreglos, y por medio de este espectáculo colmado de ritmos latinos, conducir a la audiencia a reconocer cómo se construye El Arreglo, “la cara oculta” de la música que consume.

¡No se lo pierda! La estrella del latin jazz regresa a las tarimas mexicanas y no oculta su emoción. “Quiero agradecerle a la promotora Talía Mendoza (fundadora y directora de Productores de Espectáculos Culturales de México, PECUM y a todo su equipo de trabajo) el gran esfuerzo que están haciendo por difundir la cultura en general y nuestra música, en particular”, concluye subrayando Doug Beavers.

Por donde quiera que se le vea, llegó la gozadera.

Discografía:

Jazz, Baby! (Origin Records, 2007)

Paraíso (Origin Records, 2009)

Two Shades of Nude (Origin Records, 2010)

Salsa Christmas (Origin Records, 2013)

Titanes del Trombón (ArtiShare, 2015)

The Art of Arrangement (ArtiShare, 2017)

+ Con Eddie Palmieri

La Perfecta II (Concord Picante, 2002)

Ritmo Caliente (Concord Picante, 2003)

Listen Here (Concord Picante, 2005) Ganador del Premio Grammy

+ Con Luisito Quintero

3rd Element (Redlouis Events, 2014)

Perfecto para los ritmos latinos

“Porque los trombones le dan mucha potencia a la música son como motores. Un ejemplo de eso, es la orquesta de Mon Rivera (en Puerto Rico) y La Perfecta II, de Eddie Palmieri. De hecho, con Eddy empecé mi carrera profesional, he tocado muchas veces y he aprendido mucho de él. Palmieri ha sabido incluir los trombones en su grupo. Barry Rogers y José Rodríguez eran los trombonistas en La Perfecta II y se ajustaban tan bien a la estructura del arreglo que, al momento de llegar el clímax de un tema, era cuándo entraban fuerte con sus trombones”.

Naturalidad sonora

“Para sonorizar el trombón en las presentaciones en vivo, prefiero la naturalidad del sonido que me brindan los micrófonos Shure SM58”.

Trombón: igual a energía al cuadrado

“Es un instrumento que lleva la fuerza y potencia a las orquestas y los grupos. Pienso que suena como la voz humana y que se puede modular, casi de forma igual a esta. El trombón ofrece un campo muy amplio para expresar diversos sentimientos en la música. Creo que en el momento que entran los trombones, nada es como eso”.

El Arte del Arreglo, salsa dura y jazz latino sonará:

Voces, coros: Herman Olivera, Frankie Vázquez, Jeremy Bosch, Cita Rodríguez, Marco Bermúdez, Carlos Cascante y Pedrito Martínez

Piano: Oscar Hernández, Yeissonn Villamizar y Zaccai Curtis

Tres: Nelson González

Bajo: Luques Curtis, Jerry Madera y Máximo Rodríguez

Saxofón: Todd Bashore, Iván Renta, Mitch Frohman y David de Jesús

Trompeta: Raúl Agraz, Héctor Colón, Frank David Greene, Pete Nater, John Walsh y Thomas Marrior

Trombón: Doug Beavers, Ray David Alejandre y Beseat Tafesse

Corno francés: Eric C. Davis y Justin Mullens

Tuba: Max Seigel

Timbales, bongos: Luisito Quintero

Timbales, quinto, batas, bongos, campana: Camilo Molina,

Congas, batas, maracas, güiro: George Delgado,

Bongos, campana, güiro: Johnny el dandy Rodríguez

Timbales: José Madera 

Congas: Roberto Quintero

Según su tamaño

Trombón soprano  / . Trombón alto  / . Trombón tenor (el más usado)  / . Trombón bajo  / . Trombón contrabajo  / . Trombón Buccin  / .Sacabuche (alto, tenor

y bajo)

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