Fotografías cortesía Seitrack

Después de una trayectoria considerable como músico de sesión y también como integrante de otras bandas, Mauricio García se aventura con Costera, trío con el cual firma Aliados, un álbum de fina producción y densidad sonora envolvente.

“Uno de los motivos es la referencia que existe en el chamanismo antiguo mexicano en libros de Carlos Castaneda como Las enseñanzas de don Juan”, apunta Mauricio acerca del título de la producción con la que debuta Costera. “Tiene que ver también con todas las personas que fueron aliándose para este disco a partir de las ideas que tuve para crear algo más grande”, continúa al pensar en socios creativos como Camilo Froideval y Ariel Aguizky. El nombre del álbum refleja además el trasfondo que tiene buena parte de las canciones. “Me gusta leer sobre la cultura en México, sus rituales, ceremonias medicinales, todo eso que hemos perdido y olvidado de muchas formas a cambio de la influencia de Occidente. No siempre tenemos presente que somos privilegiados como país en cuanto a la diversidad cultural”, comenta el músico que ha colaborado en proyectos como LeBaron y Disco Ruido. Después de muchos años de estar en la ruta musical, llegó el momento de aparecer con su propia banda”.

¿Llegaste al estudio con las ideas bien definidas o preferiste moldear por completo las canciones estando ahí?

“Las ideas estaban muy avanzadas, de hecho me gustaría en algún momento sacar los demos. Me encontraba sin banda, con ideas nada pretenciosas y en esa medida las canciones estaban bien definidas. Entonces estaba tocando mucho como músico de sesión pero sin un proyecto propio. Cuando terminé la gira Solstis de León Larregui fue cuando empecé a componer sin propósito alguno, sin querer llegar a un álbum o comercializarlo, simplemente por el hecho de hacer canciones. Esta vez sólo lo hice por el placer de crear la música que me gustaría escuchar. El proceso en el estudio fue fácil y ameno porque había con qué trabajar. Me ayudaron a depurar el material y, de 35 maquetas como punto de partida, quedaron nueve canciones. Identificamos las que tienen más fuerza”.

¿Habías intentado encontrar ese espacio y no lo habías logrado?

“Lo había visto más como un colectivo para partír de cero y siempre me encontraba con un proceso complicado. Primero trabajarlo personalmente durante mi tiempo libre para después mostrarlo a las otras personas cuando podíamos coincidir. Y a veces a alguien más no le gustaba algo en lo cual había trabajado durante varios días. Por eso tomé la decisión de desarrollarlo solo y con la intención que me gustara a mí. A partir de ahí trabajé más tranquilo porque no intentaba llenarle el oído a otras personas. Así funcionó mejor”.

Aliados nació con buena estrella, te ubicó en el radar muy pronto…

“Fue algo increíble porque además del trabajo constante tiene que haber un poco de suerte y estar en el lugar indicado. En este caso nos tocó abrirle a Zoé en el Auditorio Nacional y eso representó una gran oportunidad. Era apenas la segunda vez que tocábamos, nos invitaron y querían impulsarlo como algo nuevo. Nos la jugamos, pensé que si no conectaba con la gente entonces no iba a funcionar, ¡pero funcionó! Después León nos invitó a abrir la gira de Voluma. Tuvimos una gran exposición a una gran cantidad de oídos que nos habría llevado más tiempo. Creo que supimos aprovechar la oportunidad para generar ese de boca en boca”.

¿Cómo delineas los esbozos melódicos que pueden originar una canción?

“Me encantaría que funcionara siempre la cabeza creativa cada vez que me siento a querer componer, pero no es así. De repente me agarra en la bici y tengo que detenerme para registrar esa idea en el teléfono. Si no lo haces así se corre el riesgo de que la idea desaparezca. Saco el celular, me pongo a cantar donde sea y a veces la gente me ve raro pero me vale gorro. Cuando llega el impulso creativo lo respeto y no lo freno. Puede ser una melodía o un beat que registro con aplicaciones en el teléfono. Lo que se genere en el momento no lo dejo escapar. A veces también en papel, hago un pentagrama y todo lo escribo en Do como punto de inicio”.

¿Cuál sería el ejemplo de una impronta de inspiración? Una canción cuya idea llegó completa…

“Visitante” es una canción que no formaba parte del plan para estar en el disco. En un break mientras grabábamos una guitarra, le pedí al ingeniero que prendiera todo y la grabé así sólo con voz y guitarra acústica. Lo tenía todo en la cabeza, trabajamos sobre ella y quedó muy rápido. Así que el mismo día se compuso y se grabó”.

¿Qué encontraste especial en Topetitud?

“Para mí es uno de los mejores de la Ciudad de México. Muchas veces la gente se deja llevar por el tamaño y la cantidad de equipo, yo me dejo guiar por la vibra que tiene el estudio. Camilo Froideval, Paco Ayala y Tito Fuentes se han encargado para que en el estudio te encuentres musicalmente activo relajado y sin presiones. Todo mundo te brinda una mano, te presta una guitarra, saben en qué momento opinar, estás rodeado por gente respetuosa y tolerante. Incluso tienen facilidades de financiamiento a grupos emergentes, realmente es increíble”.

Priorizas el ambiente sobre el aspecto técnico…

“No puedo grabar en estudios que tienen mala vibra. He intentado grabar en lugares así y no puedo, me levanto y me voy. A pesar de que tenga el cuarto de grabación más increíble no me interesa. Nunca olvido que lo que expreso en ese momento quedará plasmado para siempre”.

Al margen:

> Mauricio usa una guitarra Les Paul 1956 Goldtop, así como una Fender Stratocaster mexicana de los años noventa que compró usada en una tienda de Chicago. “Me atrajo mucho por su aspecto. Estaba llena de golpes y desde que la tomé no pude soltarla. De a poco le he cambiado algunas piezas. Mediante ese proceso de personalización inicié una relación nueva y ahora sí siento que es mía por completo”, asegura quien además en su estudio echa mano de un sintetizador ochentero Juno 106.

> “Empecé con una guitarra en casa, después estudié dos carreras al mismo tiempo: composición de música popular contemporánea e ingeniería y producción de audio en Fermatta”

> Aliados fue mezclado en París por Jack Lahana en los estudios Plus XXX, como sugerencia de Sergio Acosta de Zoé y con el apoyo de Discos Panoram. “Verlo trabajar es una de las cosas que más me ha enriquecido como músico y productor. Fue la mejor elección que pudimos hacer”, señala. “Prefiero no mezclar mi música porque no puedo ser objetivo. La visión externa resulta un gran complemento para evitar el ensimismamiento”.

> Afirma sólo escuchar bandas mexicanas de la escena contemporánea como Technicolor Fabrics, Little Jesus, Celest, Reyno y Camilo Séptimo, entre otros.

> Costera está conformado por Mauricio García (voz y guitarra), Andrés Kenguan (teclado) y Beto Ramos (batería).

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