Formada por la sociedad de dos jóvenes personajes, Sound Point es una interesante iniciativa transformada en una agencia de consultoría, producción musical y multimedia que funge como un punto de contacto entre el artista y los servicios de la industria, como lo son estudios de grabación, músicos de sesión, estudios de masterización, fotografía, redes y todo lo que el creativo emergente requiere para constituirse como un ente económico.

Tuvimos una conversación con Roberto Tejeda, de Ventas y Redes, y Diego Escamilla, encargado de Relaciones Públicas, quienes conforman el núcleo principal de Sound Point, ubicada en Guadalajara, la Perla Tapatía.

Objetivos y planeación
Diego describe el papel de asesoría que la empresa cumple: “Lo que nosotros buscamos no es solo prestar el servicio requerido por los artistas, sino que al hacer la conexión con el proveedor también buscamos que el cliente reciba una asesoría integral por parte nuestra para ayudarle a realizar su proyecto de la manera más efectiva y, que si quiere invertir una cantidad, reciba un auxilio acerca de cómo distribuir el recurso con la definición y consecución de varias metas, para que a su vez, ésas nos ayuden a fijar otras. Los artistas en ocasiones realizan una inversión, por ejemplo, en la grabación de un disco, que sin una adecuada planeación de objetivos, tal vez los pueda ayudar en algo o acabe llevándolos a otro rumbo hacia el que ni siquiera querían tomar”.

Diego y Roberto comparten, en sus inicios, la experiencia de acercamiento a la música en la preparatoria, por medio de clases de guitarra. Por separado nos narran cómo fue que el camino los fue asociando al terreno de los negocios de la música. Roberto inicia: “Poco a poco me fui dando cuenta de lo que implicaba ser músico y que la industria de la música no sólo era tocar. Poco a poco me fui inclinando hacia el lado de la producción y entré a estudiar la carrera de ingeniería en audio a Fermatta. Fue justamente ahí donde conocí a mi socio Diego y empezamos la relación laboral”. Diego por su parte nos cuenta cómo un accidente del destino marcó un cambio de rumbo: “En la escuela, por alguna razón me hicieron responsable de grabar los comerciales institucionales y el proceso de grabación me gustó mucho. Ahí fue cuando me puse a investigar si había alguna carrera que se dedicara a eso y fue como llegué a la carrera de ingeniería y producción musical en Fermatta. Prácticamente ahí surgió la espinita”.

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