El cuarteto mexicano recrea su sonido conforme invierte tiempo de calidad dentro del estudio de grabación. Después de un par de álbumes, consideraron que un EP era lo mejor para mostrar lo que han conseguido en días recientes. Y el resultado de un proceso de sofisticación depurada es lo que otorga sustento a Wall of Goth.

Apareció lo que ellos no pretendían realizar y además con un título que tampoco estaba previsto. “No teníamos la idea de hacer un EP, sino un álbum y el título surgió en realidad de una broma. No nos consideramos góticos aunque es algo que nos encanta. Hay un antro en la colonia Roma que tiene una pared con personajes como Siouxsie Sioux y Robert Smith. Un día platicamos sobre ello con Julian (Casablancas), diciéndole como un chiste que queríamos estar en esa pared. Ya habíamos decidido el título cuando de pronto en un e-mail, Julian nos lo cambia al decirnos que el EP mejor se llamaría Wall of Goth”, relata Rodrigo Blanco. El guitarrista cuenta la historia de un lanzamiento tan breve como definido en términos de estilo. “De cuatro semillas salió un árbol”, resume para explicar la germinación del sucesor de The Future Sugar (2014), disco con el que debutaron en el sello Cult Records, propiedad del líder de The Strokes y quien además funge como su productor.

Fueron cuatro años los que tardó en ver la luz aquel álbum. “Entre la búsqueda de una disquera y las giras, pasó demasiado tiempo desde que lo habíamos grabado”, recuerda quien forma equipo con Diego Solórzano, Andrés ‘Güero’ Velasco y Miguel Hernández. “A fines del año pasado nos fuimos a Nueva York con la idea de trabajar en el nuevo álbum. Cuando logramos cuatro canciones muy sólidas, queríamos planear la siguiente etapa para grabar las demás. Con cierta desesperación y el historial del disco anterior, pensamos que lo mejor era concretar un EP y hacer el siguiente álbum a fines de este año porque seguimos obsesionados con el hecho de componer más canciones”.

Es como una breve colección delineada por un estilo de sonido y producción muy conciso…

“Es simplificado en algunas partes y en otras profundizamos más en lo que veníamos cargando desde el anterior. Nos sentimos más seguros como músicos y compositores”.

La manera en que se ha definido su estilo se acerca bastante a una estética de synth-pop…

“Siempre hemos pensado en Rey Pila como una banda de pop. Nos encanta Duran Duran, Depeche Mode y Gary Numan. Lo que nos gusta del pop es que se pueden generar canciones finas que llegan a una audiencia que no necesita ser especializada. Cada uno de nosotros tiene sus sintetizadores, cada quien arma su colección y las juntamos en el estudio. Y pasó algo diferente al respecto en esta ocasión porque no regrabamos nada en Nueva York de lo que ya habíamos hecho en México. Aunque estés en un mejor estudio es difícil recrear lo que tienes. En el disco anterior, cuando grabamos en los estudios DFA de James Murphy (LCD Soundsystem), decidimos volver a grabar todos los sintetizadores y costó bastante acercarnos al sonido de los demos. Cuando le comentamos eso a Julian nos dijo que no entendía porqué la insistencia en regrabar. Así que ahora todo lo que se escucha son los sintetizadores que grabamos en México y solo los llevamos para mejorar”.

Integran un grupo que no tiene un músico que sea sólo tecladista…

“Es curioso porque ninguno de nosotros lo es pero todos entramos en ese mundo. Miguel (bajista) lleva un Moog en vivo para algunos bajos que nos encanta como suena. Y Diego (guitarra) siempre ha sido un clavado de los sintes, de repente deja de pagar la renta por comprarse un Prophet 5 y cuando se aburre, lo vende y consigue otro”.

¿Hasta dónde interviene Julian Casablancas como productor?

“Le gusta involucrarse sobre todo en las melodías de voz pero no tanto en la forma de cantar de Diego. Hacemos un híbrido entre lo que teníamos y lo que nos proponía. También se mete mucho en la estructura en cuanto a acortar coros, por ejemplo. Como llevábamos buena parte de la producción sonora, no había más espacio para su intervención”.

¿De qué manera balancean la tentación del perfeccionismo y el aporte de la espontaneidad?

“Trabajamos todo en el estudio de México y cuando Diego hace un loop para sumarnos, en esos cinco segundos podemos saber que ahí hay una canción. Pero lo demás es un proceso hasta cierto punto tedioso porque Diego es perfeccionista. Puede llegar con una canción que trabajamos un día y nos emociona porque suena increíble. Regresa a la mañana siguiente y cambia todo como parte de esa meticulosidad en el proceso mismo de la canción y al momento de seleccionarlas. Elegimos con base en las que más confiamos y a veces dejamos con dolor ideas que nos gustan mucho en este proceso de depuración”.

Deben ser instantes con cierta tensión…

“Aplicamos desde hace tiempo el chill apocalypse. Aunque haya cierta presión entre nosotros o a veces nos peleemos, tratamos de que se nos pase rápido y tranquilizarnos para estar concentrados en lo más importante: las canciones, la grabación y los conciertos. Eso es básico para que una banda se mantenga y pueda continuar”.

RP-FILES

En Wall of Goth usaron un Akai MPC 2500 XL. “Un clásico en el hip hop que pudimos incorporar de la mejor forma en esta ocasión”. Además de los sampleos y plugins, Rodrigo y Andrés usan Eventide Space como pedal para sus guitarras. “Es un banco digital de reverbs muy amplio, algunos naturales y otros infinitos. Es una pieza clave”.

En cuanto a guitarras, Rodrigo prefiere una SG Special. “Me siguen gustando las Telecaster, pero en vivo necesito una guitarra menos aguda y cortante. La SG es un punto medio entre una Les Paul y una Telecaster. Me atrae el hecho de situarme entre el noise y el showgaze. Me dejo llevar también por el amor a la estética de la guitarra en sí misma y los guitarristas que las usan”, explica quien se declara admirador de Thurston Moore, Lee Ranaldo y Jonny Greenwood”.

BAJO REFLECTORES

Una vez egresados de aquella escuela que significó estar de gira con Interpol durante un mes en el que ofrecieron 24 conciertos, Rey Pila se prepara para recorrer Estados Unidos de costa a costa desde finales de julio. Y el próximo 1 de septiembre se presentarán en El Plaza Condesa.

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