El cosmos es el resultado de la integración de millones de elementos, factores y circunstancias. No podemos entender nuestra vida sin comprender la relación de la causa y el efecto. Así, los principios de muchas doctrinas espirituales nos enseñan, que ningún árbol aparece de un momento a otro en un jardín, sino que todo lo que vemos y percibimos es resultado de un proceso, de una combinación de factores y causas que al integrarse y ocurrir, producen un efecto o resultado. Esta podría decirse que es la mecánica del universo y en este sentido, tomo la idea de Daniel Barenboim cuando explica que la música, es el resultado de la integración ordenada de distintos elementos.

Debemos comprender que la música es un conjunto de piezas que forman un rompecabezas. ¿Qué piezas son? ¿Cómo se organizan y qué función tienen? Sería complicado explicarlo todo en un artículo tan breve como éste, pero sí es posible entender de manera general, algunos conceptos que pueden ayudar a entender la función de ciertos elementos musicales.

music3La melodía

Comenzaré por acercarme a la melodía, que es por mucho, un elemento esencial de la música. La melodía es el tema musical, es la idea que conforma la identidad de éste, es el personaje definido, donde se centra parte del argumento musical, lo que el público recuerda de un tema. No conozco a nadie que, cuando le preguntas: “Recuerdas la canción “Yesterday” de The Beatles?, responda: “Sí, claro: Fa mayor, Mi menor 7 con la quinta disminuida, La 7a dominante, Re menor… Normalmente esto, que es la armonía o acordes con los que se acompaña la melodía en cuestión,  es lo que recuerda un músico, aparte de la melodía. Si conoce la canción, recordará sin duda la melodía porque ésta es lo que hace identificable a una composición musical.

El gran compositor Tchaikovsky consciente de su capacidad natural para componer melodías, escribió pasajes donde estos bellos temas son tocados por toda la orquesta de cuerdas: violines primeros y segundos al unísono en un rango agudo, violas una octava abajo y violonchelos una octava debajo de las violas: tres octavas, y a veces incluso cuatro octavas de rango para sonar una melodía. Esta manía incluso fue seguida por otros grandes melodistas como Rachmaninoff, Glinka, Rimsky-Korsakov y se convirtió en una técnica característica el post-romanticismo ruso y heredada por el cine de Hollywood.

Para que un arreglo suene bien, es importante considerar el aspecto melódico. Es común encontrar a músicos escribiendo un arreglo pensando exclusivamente la verticalidad, esto es, buscando el interés de su arreglo en la armonías exclusivamente, olvidándose por completo del desarrollo lineal u horizontal en lo que cada instrumento de su arreglo toca. En este punto, Johann Sebastian Bach es nuestro maestro universal; Bach concebía sus composiciones en ambos sentidos; horizontalmente, con lo cual dotaba magistralmente a su música de maravillosas cualidades melódicas; y verticalmente, proporcionando un contenido armónico a su música que superó las expectativas y costumbres musicales de su época.

En términos de arreglo, hay que dar importancia a la lineal horizontal; nos preocupamos demasiado en cómo suena verticalmente el acorde, aspecto que por supuesto no debe descuidarse pues también es importante. Dice Bill Dobbins que si las líneas individuales suenan bien el conjunto sonará bien.

music1La armonía

Un día, hace muchos años, entré a Mixup de Plaza Loreto al cubículo de música clásica a comprar algo de Györgi Ligeti, compositor del que había escuchado muy poco pero que me había parecido interesante. El señor que atendía, como un profeta o adivino, un amable y conservador hombre mayor me preguntó si era músico y le respondo que sí.  Inmediatamente, inquirió: “¿Y por qué compra usted esta música que en realidad es solo un ruido “organizado? Estos compositores del ruido serán olvidados en menos de cien años, se lo aseguro ¡La música sin melodía no trasciende!”, dijo. Por supuesto, no estuve de acuerdo con mi amigo conservador, porque admito que existe la música sin melodía, en la cual otros aspectos musicales la hacen interesante como en el caso de Ligeti y muchos otros compositores experimentales, cuya música admiro profundamente.

La armonía es la parte que se estudia durante cuatro semestres en la escuelas y a veces incluso más. Forma parte del cuerpo más importante del conocimiento musical. Para mi, el nivel atómico de la armonía está constituido por la relación sonora más básica entre dos sonidos distintos que es el intervalo. Aquí a este nivel “celular” se definen los dos estados más esenciales de toda armonía: la disonancia y la consonancia, unidades que dan lugar a los fenómenos de tensión y resolución auditivas, fundamentos primordiales para el desarrollo de la armonía. La armonía conlleva, por lo misma, una buena parte del contenido psicológico de la música y es un recurso fundamental, desde el punto de vista de la composición musical, en la transmisión de emociones.

Con esta construcción básica de los intervalos consonantes y disonantes, se construyen los acordes y a través de enlazar varios de estos, se produce una progresión armónica, con la cual se sustenta o acompaña a una melodía. La armonía es compleja porque se estudia en ella el mayor cuerpo de conocimientos con respecto a la teoría musical, el sistema temperado de afinación que usamos en occidente,  el concepto de tonalidad, la construcción de los intervalos, la formación de escalas, la construcción de acordes y su función, la forma correcta de enlazarlos y muchos aspectos más.

Para un músico es fundamental estudiar armonía porque en ella se constituye el 80 por ciento de sus conocimientos y herramientas para desarrollarse como ejecutante o como compositor. A pesar de ser el elemento más intelectual de la música, la armonía puede también desarrollarse y conocerse de manera natural e intuitiva, en un nivel básico. Este fenómeno es fácil comprobarlo en la música popular, donde muchos músicos a través de la experiencia, se aprenden progresiones armónicas comunes en varios temas o canciones y de esta manera, son capaces de intuir o predecir los acordes de una canción que no conocen, e incluso improvisar sobre ellos a través del oído.

music-dandelionEl ritmo

Finalmente, este es el aspecto que brinda a la música la sensación de movimiento, que nos permite escuchar y concebir impulsos, acentos y demás elementos que relacionan a la música con el transcurso natural del tiempo. El ritmo, además, tiene una íntima relación con la danza pues se conforma como una experiencia orgánica que sentimos en el cuerpo, que nos impulsa que nos invita al movimiento.

Para armar el concepto del ritmo, los músicos concebimos primeramente una división arbitraria pero regular del tiempo llamada pulso o –beat–. Con este pulso, podemos organizar y medir el tiempo en fracciones de tiempo iguales que organizamos a través de los compases. Muchos de los ritmos asociados a los distintos estilos musicales están relacionados con la subdivisión básica del pulso. Así, el pop, muchos estilos del rock se basan en una subdivisión binaria del pulso, mientras que el Blues en una división ternaria. Veamos el siguiente cuadro donde se reflejan ciertas tendencias de ciertos estilos con respecto al pulso.

pulso

tabla

Además del pulso, el otro factor rítmico que determina de manera importante la sensación que nos produce la música, es la velocidad o –tempo– que normalmente medimos a través de un metrónomo y se mide en unidades llamadas BPM (del inglés: beats per minute). Igualmente los estilos de la música pueden dividirse de acuerdo a la velocidad del pulso:

El ritmo produce una sensación agradable llamada –groove– que nos hace sentir que la música nos mueve, nos produce una cierta catarsis que nos permite vivir una experiencia emotiva y física al escuchar música. Una pregunta interesante que siempre nos queda en el aire es: si el ritmo es tan importante en la música y se relaciona tanto con la danza, ¿por qué muchos músicos no saben bailar o no les agrada esta actividad? Yo, aún no lo sé.

Estos son los tres elementos más básicos de la música que, al relacionarse a través de un orden específico que un compositor, músico o banda determinan, producen la música que tanto disfrutamos. Igor Stravinsky comentó alguna vez en una de sus pláticas ofrecidas en Harvard -reunidas en un maravilloso libro llamado Poética Musical-: “Deduzco pues, que los elementos sonoros no constituyen la música sino al organizarse, y que esta organización presupone una acción consciente del hombre”.

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