Manovill Records

Como otras grabaciones memorables, La Lucha estalla con un golpe de bombo que, cual bomba, honra su nombre.

Y les comparto las razones. “Bang Bang”, el segundo tema, por ejemplo, es un reggae con calidad de denominación de origen, aunque el ominoso tema del armamentismo rampante no remite a la violenta Kingston que baleó por igual a Marley que a Tosh, sino a cualquier gran ciudad de nuestro tiempo; en contraste, “El viento”, primer sencillo y video remite al oficio de compositora que ejerció exitosamente la progenitora de la artista, y por ende, a su profundo y arraigado origen cultural.

Las raíces de esta Guayaquileña trasplantada tempranamente para asistir al nacimiento del New Wave en la urbe de hierro afloran luego en “Nunca volveré”, un potente grito que surge desde la migración forzosa y resuena aún más fuerte que cuando fue escrito. Consecuentemente le sigue un exhorto a parar la ‘Injusticia’ que paradójicamente proviene hoy del poder.

Musicalmente, Eljuri proviene de la escena musical neoyorkina que vio nacer al punk, y que homenajea con gran tino en ‘Right Back’, una tonada dulcemente pegajosa digna de su paradigmática Blondie. Pero no es menos crucial la influencia de su compositora madre Olga, que se hace vívidamente presente en la tropical balada de desamor ‘Indiferencia’.

La insuperable sección rítmica Jamaicana del baterista Sly Dunbar y el bajista Robbie Shakespeare ha participado en los previos álbumes de Eljuri, y vuelve a impartir su magia en la plegaria de liberación ‘Quiero saber’. Y luego, ‘Luz roja’ le para el alto a la ilusión distractora ante la urgencia de aceptar la realidad y hacer lo necesario al respecto.

Cantada en sus dos idiomas, ‘Sálvame’ es otra imperiosa petición de apoyo en momentos de soledad; y ‘Sed’ colma la oncena lírica clamando dramáticamente por una vida plena y nutriente.

La Lucha es un álbum que motiva, tanto por la pulcritud de su realización y musicalidad, como por ser el producto de las preocupaciones e inquietudes de una artista verdadera cuya vista nos mira a todos, en vez.

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