“Una de las propuestas más interesantes de los últimos diez años”

André Ménard  /  Director del Festival de Jazz de Montreal

Música a todo calor. Desde 1999, un grupo de artistas mexicanos encontraron en el jazz, el hip hop y el funk razones suficientes para cambiar sus vidas. La necesidad de expresarse por medio de los ritmos contagiosos los ha llevado a lograr un estilo único, inconfundible hasta hacerlos favoritos de los aficionados a la cultura de las calles y la danza urbana.

Talento sofisticado. Triunfadores en Nueva York, Urbe de Hierro y Meca del funk, estos vecinos de la CDMX ya han compartido las tablas con grandes exponentes de la pista, como lo son Chaka Khan, Groove Collective y los Screaming Headless Torsos.

Presentando su nuevo disco. Con la aparición de Funk It Loud, esta banda hace constar que la “Generación Espontánea” es una buena forma de diseñar belleza. De éste y otros temas bailables, conversamos en las instalaciones del SAE Institute México con Eduardo de la Vara, tecladista de la agrupación y el baterista Mauricio Suárez, quienes compartieron con Music:Life las recetas para teñir el aire con un intenso rosa mexicano.

“Mucho material del disco surgió porque nos juntamos a echar un jam y de él, salieron muy buenas ideas”, reconoce Eduardo; “afortunadamente, aquí si que aprovechamos la tecnología y cada uno de los jams los grabamos. Lo hicimos súper casero, con un teléfono, pero funcionó muy bien y hasta que hicimos las maquetas fue que usamos el software Pro Tools de Avid; pero primero usamos el ‘demofon”, sonríe; “es la mejor fuente para grabar ideas rápidamente. Después, al escuchar todos los jams, dijimos: ‘ah si, esto funciona; oh no, esto no funciona y nos pusimos a trabajar”. 

Ensamble polifónico entre alientos, cuerdas y sintetizadores. “Armónicamente, el funk se atreve un poco más que otros géneros y toma muchos elementos de esta disonancia que proviene del jazz”, revela Eduardo; “pero con esta actitud del rock y, armónicamente hablando, se arriesga más. Para este disco, lo que se logró fue una buena fusión entre guitarra, metales y teclados. Una vez que ya estaba la progresión y las líneas melódicas bien hechas (con los apoyos pensados para la brass section) los complementamos con el teclado”, insiste; “en ningún momento se estuvieron pisando entre las secciones ni se escucharon repeticiones en las notas”.

Todos juntos, ya. “En algunas piezas hubo arreglos para hacer algunos unísonos súper sólidos”, define el tecladista; “antes se hizo un profundo análisis armónico, en cuanto a ver qué notas de los metales estaban siendo reforzadas o los acordes, cuáles complementadas por el sintetizador para hacer bloques enormes”, bifurca; “o al contrario: cosas de poca densidad armónica pero con mucho punch y sí: somos culpables de usar el acorde 7# 9 (la famosa pisada de Jimi Hendrix) y creo que vive en todas nuestras rolas porque, mínimo, aparece una vez. Como en el disco tuvimos metales invitados, el trabajo fue el previo, hacer los papeles… ¡y adelante!”.

Las ventajas del espacio

“En las bases estuvimos todos juntos, tocando en vivo, siguiendo el clic y fue espectacular”, admite De la Vara; “estábamos preparando el disco y decíamos: ‘a ver, vamos a moverlo hacia delante’ y acabábamos acelerando un poco la pieza para que sonará el amarre y el ensamble fluyera. Esta vez fue muy emocionante grabar porque, al fin, tocamos con todo el grupo junto. Queríamos en los discos anteriores hacer esto y pues sí: fue con todos siguiendo el clic”, vuelve en el tiempo; “estuvimos haciendo la música al mismo tiempo y para registrar las bases, fuimos los siete; tocando en vivo. Fue espectacular”.

Funk da Power!, su disco anterior, grabado en el SAE Institue. “Mauricio y yo somos profesores aquí: tenemos muy buena relación con la escuela”, disfruta el momento; “ahora, Nacho Sotelo y Carlos Rodríguez, un par de egresados que fueron mis alumnos en la clase de Producción en el SAE, me entregaron un trabajo final que me voló la cabeza por el sonido que lograron; tanto en grabación como la mezcla”, concede; “nosotros sabíamos que ya estaban trabajando en los Valenzo Recording Studios”.

A la cuenta de cuatro. “En Valenzo fue donde hicimos todo el tracking de las bases, las guitarras y algunas de las voces”, Eduardo toma distancia; “posteriormente, para terminar con los doblajes de trompeta y unas cuantas voces que faltaban llegamos aquí, al SAE donde tuvimos la gran experiencia de terminar todas las voces y hacer la mezcla; pero a fin de cuentas, el vínculo con Nacho Sotelo y Carlos Rodríguez se dio por SAE”, se alegra; “ellos son fans de la banda, nos buscaron porque tenían muchas ganas de grabar el nuevo disco y nosotros ya conocíamos su calidad de trabajo”.

Blancas y negras

“El bajo lo grabamos en directo, pasándolo por todos los fierros que instalaron en el estudio: tienen preamplificadores y compresores espectaculares”, De la Vara recuerda; “y los teclados que utilicé fueron dos Nords: un Stage y un Electro 2 73-key. Afortunadamente, entre Mauricio y yo le metimos mucha mano a los timbres de los Nord, en cuanto a la ecualización aplicamos ciertos filtros; algunos programas los saturamos un poco y prácticamente, llegamos a los estudios Valenzo con los sonidos definidos. Fuimos simulando el piano eléctrico Fender Rhodes, los Hohner Clavinets y el órgano Hammond B3; esos fueron los instrumentos en los que más nos enfocamos”, desmenuza el concepto; “por supuesto hay uno que otro teclado emulando algún sintetizador analógico (saturado y distorsionado) de entre todos los teclados que aparecen en el disco pero no están durante cada una de las canciones del CD, a diferencia del piano Rhodes y los Clavinets que suenan muy presentes”.

Acabados en tonos vivos. “La masterización la hicimos con Seth Foster, quien vive en Nueva York y actualmente trabaja en el Sterling Sound (audio mastering studio ubicado en la Gran Manzana)”, el sintetista amarra los hechos; “Seth fue el ingeniero que ganó el Grammy por remasterizar todo el catálogo de Miles Davis y en cuanto al lenguaje musical (obviamente, no somos jazzistas) estuvimos pensando en cómo era el sonido del disco Bitches Brew (CBS, 1970) y ya: nos metimos en un terreno común con él. Lo entendimos muy bien”, transita; “antes, Seth estuvo con Universal Mastering Studios y nos apoyó con el primer disco (Fiusha 2005). Seguimos con Seth porque conoce a la banda, tiene bien claro el sonido que estamos buscando, trabaja rápido y es muy profesional”.

Masterizar en el siglo XXI. “Seth Foster subió todo el material a un folder de Dropbox (inclusive antes de que estuvieran todas las mezclas), tomó las piezas que ya tenía, las masterizó y subió, para preguntarnos: ‘¿voy por buen camino? Nada más que terminen todas las mezclas, vuélvemelas a mandar’ y eso funcionó muy bien”, se sincera; “aquí, quiero agradecer la coordinación de Hugo Moreno (personal manager del combo) porque el levantamiento que hemos tenido en la carrera durante estos últimos dos años, las muchas de las cosas que nos han sucedido con esta banda, es porque Hugo ha sido pieza fundamental”, acredita Eduardo de la Vara para concluir; “me gustaría agregar que para el lanzamiento de Funk It Loud, ya estamos viendo las propuestas del arte, trabajando con Van Almazán; quien hizo el arte de Funk da Power! (2014) nuestro disco anterior y diseñó las playeras que actualmente tenemos. Nos gusta mucho su trabajo porque lo que hace, es al estilo de los comics y nos entendemos muy bien”.

La gran oportunidad

Funk It Loud, producido usando una batería Drum Workshop. “Pudimos grabar con una increíble batería DW Collectors Edición Limitada, que tienen en los estudios Valenzo”, explica Mauricio Suárez; “en realidad, yo iba llevar una batería aparte pero cuando vi esa, dije: ‘no hace falta, está buenísima’ y sus medidas son: bombo de 22”, 3 toms (de los 6 que tienen ahí) de 12, 14, 16″ y estuve cambiando las tarolas”, describe; “usé tres, conseguí armar varias configuraciones, para también poder estar cambiando las afinaciones y el sonido en cada tarola y que fueran de acuerdo a la canción que estábamos grabando”.

Herencia y justicia. “Los mejores bateristas funkeros provienen del sur de Estados Unidos”, compara Mauricio; “pero los verdaderamente legendarios, son de Nueva Orleans, Luisiana porque a mi gusto, es donde se cocinó la batería al estilo funk, tal como la conocemos ahora y más allá del funk tradicional, están David Garibaldi (Tower of Power) y Russ Miller (The 5th Dimension)”, boceta al aire; “utilicé este sonido de David Garibaldi, con una tarola piccolo que es de un tono mucho más apretado. Tiene muchos armónicos y suena con un timbre más timbalesco”.

Legado de entorchardos funk. “Esas tarola grandes, son características en la configuración de la batería de grupos como Sly & the Family Stone o nos dan un sonido al estilo de los Funky Meters: las que usaba Joseph Zigaboo Modeliste. Aquellas eran tarolas anchas y muy flojas”, valora Suárez; “entonces, este tipo de afinación suena más grave y hasta (un poco) pastosa. Es un espectro bastante vintage y yo busqué los dos sonidos; haciendo tributo a mis bateristas favoritos”.

Distintos cueros

“De hecho, este es el primer disco que desde la creación de las rolas, grabamos pensando en que habría un percusionista presente y trabajamos juntos en torno a esa situación”, relata el baterista; “en este espacio, yo no te voy a estorbar: vamos a completar lo que estás haciendo con el bongó. En el disco, se van a escuchar varios juegos; como en el que yo estoy tocando alguna nota en el platillo y Fernando la está complementando con una campana”, nos muestra; “hicimos estos juegos, para que como banda, existan más espacios. Así se planeó”.

Cortes inesperados, en el ensamble percusión-metal. “Exacto: nosotros somos muy fans de ese tipo de acentos y silencios (a veces, de un beat nada más) y en medio de muchas otras notas”, localiza Mauricio; “por la riqueza rítmica que tiene este género, soy partidario de estar al servicio de la canción: de hacer groove y de aprender de los grandes como Steve Gadd. Ese tipo de maravillosos personajes que están al servicio de la canción por encima de su habilidad técnica. Hay momentos para hacerlo”, expone; “pero creo que siempre hay que mantener el ritmo porque si no, todo se construye sobre una base poco sólida y se cae todo el edificio; en las secciones obligatorias complicadas, escritas con síncopas y puntillos”.

Partidario de la sorpresa. “Luego, hasta nos reímos en los ensayos porque hacemos un arreglo y le empezamos a meter más cosas”, considera; “¿y desplazamos esta nota un 16avo más?, a ver si nos sale. Y cuando ya, suena bien, nos encanta; pero es un proceso de dos-tres ensayos para que quede como debe”, Suárez recomienda.

Vistiendo los éxitos

“Los doblajes que hicimos sólo fueron para meter algunos sonidos de sintetizador, los solos de trompeta de Allan Fajardo, de guitarra eléctrica o grabar distintas cosas en guitarra acústica”, profundiza el drummer; “tuvimos las canciones más controladas; porque al momento de tocar en vivo, las tomas se hicieron con una voz de guía; pero no se quedó finalmente porque al estar tocando y grabando, no tenían la misma concentración”, mide distancias; “como Uller Ibarra toca y al mismo tiempo hace coros, al estar en el estudio, se estuvo fijando en dejar bien la pieza y claro: no le ponía suficiente atención a la voz”.

Otro cúmulo de voces, grabadas en el SAE. “Las produjimos aparte; justamente, para que tuvieran el mismo enfoque y la misma importancia”, documenta; “pero de ahí en fuera, todos los instrumentos se quedaron como se fue. Hacíamos tres tomas de cada canción y para de contar”, advierte; ”porque en realidad, todo el Funk It Loud lo grabamos en dos días”.

Mezclas remotas. “A fin de cuentas, la logística para estar siempre los siete en todo lo que hacemos, es muy complicada”, versa con razón; “lo que nos funcionó, fue estar los más posibles en la mezcla, subirlas a un folder de Dropbox y que lo escucharan los de la banda, que cada quién diera su opinión. Así fue como fuimos solidificando las opiniones de todos en uno y la verdad, estuvo bien la dinámica en este disco”.

Solista

Uno de los ‘Siete Magníficos’ era quién se comunicaba con los ingenieros Sotelo y Rodríguez. “Por que si no, muchas personas diciéndoles a los ingenieros lo que sea, los iban a volver locos y terminar odiando. Mejor, solidificamos la información en uno y les decía: necesitamos esto y esto. ¿Qué mejor?”, Suárez revira; “en lugar de meternos los siete integrantes al control room, todos pidiendo cosas. Fue más sencillo así. No por egos ni nada pero uno siempre quiere que se escuche bien lo que se hizo y a la hora de la mezcla (por más increíble que esté) siempre pasa: me encantaría un poco más de hi-hats y cosas así”.

Bordando 2017. “La idea es presentar el disco a principios de marzo”, liga la idea; “al disco nosotros ya lo estamos viendo con el romanticismo de una pieza de arte: desde la portada, cómo se conecta con la fotografía y la música; pero ahora, con la situación de la maquila, todas las bandas lo estamos considerando porque la gente ya casi no consume los físicos”, subraya por último Mauricio Suárez; “muy aparte de que (para los músicos) es una situación importante saber que terminaste con tu CD, cuando lo tienes en la mano. Ojalá que regrese el consumo del disco, como una pieza de arte y no como algo que bajas a tu computadora y ya”.

Ascendentes. Con la aparición de Funk It Loud, Fiusha conmemora 17 años hilando arte de calidad en los telares de la música.

El funk vive, el baile sigue. ¡Súbele!

Discografía

Fiusha (2005)

Funkstar (2008)

Funk Da Power! (2014)

Funk It Loud (2017)

El funk da’ power de los Siete Magníficos 

Jenny Beaujean (voz)

(01) Micrófono Shure SM58 (principal).

Eduardo de la Vara (sintes y teclados)

(01) Sintetizador Nord Stage

(01) Sintetizador Nord Electro 2 73-key

(01) Yamaha Motif XS8

(01) Micrófono Shure SM58 (coros).

Uller Ibarra (guitarra)

(01) Guitarra Fender Stratocaster

(01) Guitarra Fender Telecaster

(01) Amplificador Fender Super Reverb

(01) Micrófono Shure SM57

(01) Micrófono Shure SM58 (coros)

Fermín Fortis (bajo)

(01) Bajo Michael Tobias Design (MTD)

(01) Amplificador Ampeg SCT Pro CL

(01) Gabinete Ampeg 8×10”

(01) Micrófono Shure Beta 52

Allan Fajardo (trompeta)

(01) Trompeta Harrelson

(01) Amplificador Fender Hot Rod Deluxe

(01) Micrófono Sennheiser MD-421

Mauricio Suárez (batería)

(01) Bombo DW Collectors 22”

(03) Tarolas DW Collectors 5 1/2×14”

(03) Toms DW Collectors 12, 14 y 16”

Platillos

(01) Zildjian A Custom 6” Splash

(01) Zildjian A Custom 8” Splash

(01) Zildjian 13” Thin Crash

(01) Latin Percussion 13” China

(02) Zildjian K Custom Hybrid 14” Hi Hats

(01) Sabian AAX Pro 14” Crash

(01) Sabian B8 Pro 14” Crash

(01) Zildjian Z 1983 22” Ride

Fernando Su (percusiones)

(01) Conga Latin Percussion Palladium 11 3/4”

(01) Tumbadora Latin Percussion Palladium 12 1/2”

(01) Bongó Latin Percussion Palladium

(01) Base para bongó

(01) Bar Chimes Latin Percussion Double Row 72

(02) Bases de platillo

(01) Mesa Multipercusión

(01) Banco de batería

(04) Micrófonos Shure SM-57

(01) Micrófono TLM 103

(01) Micrófono Shure SM58 (coros)

 

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