La educación musical en nuestras sociedades occidentales, se ha dividido en tres tipos claramente definidos:

  1. La educación institucional formal con reconocimiento oficial, impartida en los conservatorios, escuelas oficiales y escuelas particulares formalmente establecidas, destinadas a ofrecer carreras profesionales a un público que desea dedicarse profesionalmente a la música, tanto en el medio de la música de concierto como en la música popular, ofreciendo títulos profesionales con reconocimiento oficial.
  2. La educación institucional semi-formal sin reconocimiento oficial, impartida en academias de música particulares, destinadas a ofrecer cursos o clases de instrumento y áreas de estudio específicas, a un público que pretende acercarse a la música de manera no profesional a la música o simplemente perfeccionarse en ciertas áreas. Estas escuelas se convierten muchas veces en el período de iniciación musical de muchos alumnos que después ingresan a conservatorios o escuelas donde ya estudian una carrera profesional.
  3. El considerable mercado informal de las clases particulares. Dice una cosmopolita leyenda chilanga que en cada colonia de la CDMX, hay por lo menos dos maestros dando clases de canto, piano o algún instrumento musical. En este caso, se imparte educación musical en un rango de posibilidades que abarca desde las informales clases de batería que toma un niño de nueve  años cuyo objetivo es tocar “We Will Rock You” de Queen con su banda de amigos, en el próximo festival de la escuela (siendo el único objetivo del maestro pagar su renta con el sueldo de estas clases) hasta las clases en el clásico formato oriental del tipo alumno/sensei tipo Karate Kid, donde un sabio profesor imparte sus preciadas clases en su casa a un grupo selecto de alumnos, quienes en muchos casos, acaban aprendiendo más en estas clases con un solo maestro, que en toda una carrera profesional en una escuela formal con veinte maestros.

En los últimos cinco años se han abierto en la CDMX más de cuarenta escuelas de música particulares.

Considerando que durante casi veinte años, existieron exclusivamente siete u ocho escuelas de este tipo importantes, debemos reconocer que el aumento de ofertas educativas en materia musical, se ha convertido en todo un fenómeno de crecimiento educativo en nuestra ciudad.

Este crecimiento se debe, en mi opinión, a varios factores, menciono aquí los mas relevantes:

  1. Existe un número considerable de la población chilanga que desea estudiar música o producción musical profesionalmente; hoy tenemos en nuestra sociedad una visión mucho mas respetable hacia el trabajo de un músico o productor musical que la que teníamos hace algunos años. Aunque mucha gente sigue creyendo que la música no es mas una afición o pasatiempo (que de hecho lo puede ser, como lo son muchas cosas que aprendemos en nuestra infancia) hoy se percibe a la música, sobre todo la música popular, como una opción digna para muchos jóvenes aunque no ideal para sus padres.
  2. La industria musical se ha transformado debido a un reciente y nuevo proceso de promoción, distribución y venta de música, que es completamente distinto al sistema establecido durante décadas a través de las tradicionales compañías de discos. Existen sin duda ventajas y desventajas en esta transformación y debemos reconocer que este cambio, es un camino que no tiene regreso. La tecnología facilita hoy la posibilidad de producir y grabar discos independientes, el internet facilita la publicación de proyectos independientes cuya promoción y distribución puede llevarse a cabo masivamente a través de las redes sociales.

Por supuesto que el hecho de que existan mas escuelas de música y de producción musical, beneficia en mi opinión a nuestros jóvenes, a nuestro entorno musical. Se constituye así una mayor oferta de opciones, se hace crecer el ambiente e intercambio académico educativo en nuestra ciudad, se crean más y mejores fuentes de empleo, se promueve una competencia donde las escuelas que ofrecen mejores servicios y compromiso educativo, son quienes más adeptos consiguen. A pesar del crecimiento de la oferta académica, el problema de esta oferta en ascenso consiste en que no todas las escuelas tienen un verdadero compromiso educativo.

Muchas escuelas estudian el mercado, calculan sus números, rentan un lugar físico, contratan a sus maestros, preparan algunos métodos, comienzan a inscribir alumnos pero su meta se limita a sobrevivir. El compromiso de enseñar, no importando el nivel al que se pretenda enfocar su oferta, profesional o amateur, no se tiene presente desde un principio o se olvida conforme pasa el tiempo. 

Poner una escuela de música o producción musical no es algo sencillo. Mucha gente comienza a estudiar la opción de poner una, considerándola como una forma primero, de resolver sus problemas económicos. La realidad es que en general, una escuela representa un buen negocio y una buena forma de generar ingresos, pero siempre y cuando se consolide como un proyecto con una justificación mas allá de tus necesidades económicas.

Abrir una escuela no es como abrir cualquier negocio. Abrir una escuela es crear una comunidad recurrente de gente cuyo período de interacción es variable pero difícilmente es casual; en esta comunidad se generan grupos de trabajo, relaciones personales y profesionales que marcan la vida futura de sus miembros, se crean alianzas profesionales, mientras se preparan profesionalmente. La educación es asumir uno de los compromisos sociales más delicados que pueden existir, es brindar la herramientas para que esta comunidad creada pueda sobrevivir de manera inteligente y digna a través de una profesión, en este caso la música.

Habiendo una oferta real e importante en nuestra ciudad, decidir hoy poner una escuela de música, es preguntarse realmente cuáles son las justificaciones que sustentan su creación incluyendo por supuesto cualquier modelo o id a, desde ofrecer clases a niños, clases particulares, cursos, seminarios, hasta la oferta de una carrera profesional. Debes preguntarte igualmente porqué la gente preferirá inscribirse en tu escuela, habiendo tanta competencia. Deberás sumarte a la oferta educativa con una propuesta clara que resuelva, al mismo tiempo, un hueco dentro de la educación musical que pretendes abordar.

Por último considero fundamental que en esta explosión de proyectos educativos, podamos integrarnos a la propuesta de considerar la educación no presencial como una opción para integrar un sistema completamente distinto de administración educativa, un sistema de impartición educativa completamente distinto y flexible, como una forma de acortar distancias físicas, de permitir a los alumnos estudiar a su propio ritmo y en horarios completamente libres, con la posibilidad de repetir las clases, de romper los esquemas rígidos característicos de los sistemas educativos tradicionales. Necesitamos abrir paso a la renovación de la educación musical en nuestro país, pues aún estamos muy atrasados en metodologías y procesos pedagógicos.

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