Fichado por el sello discográfico Panoram y bajo la producción de Camilo Froideval, nace Aliados, el plato debut de Costera, un proyecto musical que ha alcanzado un nivel de exposición no imaginado, según su artífice, Mauricio García: “Es una locura lo que está pasando, con las nueve canciones que integran el disco yo sólo pretendía retratar un momento muy especial de mi vida, sin la esperanza de recibir algo a cambio; pero ahora está buenísimo vivir esto de jugar a la banda de rock. Que mi música se haya movido de tal modo que ahora yo esté dando entrevistas y ofreciendo conciertos en diversos foros, pues es simplemente increíble”.

Hablas de jugar a la banda rock, cuando se juega a veces se gana y en otras se pierde.
“Sí, pero luego podré decir con toda calma que no me quedé con el deseo, que lo intenté. Se me ha abierto esta puerta después de haber tocado en otros proyectos musicales durante varios años (LeBarón, León Larregui, Disco Ruido, Dirty Karma) y sé bien cuáles cosas no están tan buenas a la hora de tocar, qué no está tan bien hacerlo y es mejor eludir. Conozco los errores que he cometido. Y esto pasa con todos los músicos que conforman Costera, ninguno sentimos una responsabilidad que no sea la de tocar bien, la de seguirnos divirtiendo al hacer esto, lo que más nos gusta. Consideramos que mientras no perdamos eso, el gusto por tocar y pasarla bien, vamos ganando puntos”.

¿Cómo fue el germen de los temas que conforman Aliados?
“El germen tuvo como herramienta básica los loops. O sea, todo comenzó trabajando en la computadora con un loop, algo básico, como un ritmo, por ejemplo, al cual le iba añadiendo capas de sonido. El siguiente paso fue desnudar un poco cada composición para quedarme con lo esencial, con lo básico. Vaya, que le di vueltas a las canciones hasta que aterricé mis ideas”.

Y entonces fuiste con Camilo Froideval, a Topetitud.
“Así es. Fuimos con esas bases a visitar a Camilo, para así redondear el concepto. Yo hice voces, guitarras, percusiones y programación. Capri y Camilo hicieron teclados y programaciones por igual, lo mismo que Andrés. En Topetitud estuvimos encerrados como tres semanas”.

Grabaron muy rápido.
“Pues es que los días de estudio cuestan. Además, hubo una pre producción larga, bien trabajada. O sea, no llegamos al estudio para investigar qué íbamos a grabar; lo sabíamos perfectamente.
Fuimos directo. En Topetitud no se tomaron decisiones, se reafirmaron”.

Y el resultado es un álbum con hartos teclados, muchas texturas, ¿cómo llevan ese sonido al escenario, cómo trasladan el concepto íntegro del disco a la tarima?
“Nos tomó como tres meses conseguir reproducir el diseño sonoro que posee el disco, trasladarlo al directo. Obviamente muchos sonidos cambiaron porque los teclados pasaron por múltiples pre amps cuando fueron grabados en el estudio. Es imposible ejecutar en directo cuatro teclados al mismo tiempo, así que estamos recurriendo a secuencias. Conforme ha pasado el tiempo nos hemos dado cuenta de lo mucho que sufren los instrumentos en las giras; nuestro controlador parece vintage de tanto ajetreo. En ese rol, recordamos que el primer show de Costera fue decisivo porque a partir de éste Zoé nos invitó a tocar al Auditorio Nacional; pero esa vez el controlador funcionaba. Hubo que bajar de la nueva versión, así, con la gente esperando y la cortina del escenario a punto de abrirse. En fin, que reproducir el disco completo en directo nos ha significado mucho trabajo. Es decir, eso de lograr que el show fluya y que se sienta que todas las canciones forman parte de un mismo concepto no es simple. Saber en cuáles momentos hablar con el público para no interrumpir el andar del concepto, comunicar lo que queremos sin ser obvios; tener todo eso en
mente desde antes de subir al escenario es determinante. Afortunadamente cada vez contamos con más manos en las cuales podemos confiar”.

LOS INSTRUMENTOS DE LA COSTA:

Guitarras: Gibson Les Paul y Fender Stratocaster
Amplificadores: Ampeg, Fender Twin Reverb y Vox AC30
Microfonía: Shure
Controladores: Arturia
Software: Ableton Live
Batería: Ludwig con platillos Paiste
Bajo: Fender Precision

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