Por Benjamín Acosta

Fotos cortesía Arts & Crafts México

Waves es más que un EP, representa la primera parte de una trilogía que derivará en un álbum. El músico danés –en cuyas referencias está el ser baterista de Kashmir–, navega con nuevas canciones en el inmenso mar de propuestas que surgen cada vez con mayor intensidad.

Es tanto la necesidad de expresión como la inquietud por evitar que su presencia se desvanezca, lo que impulsa a Asger a mostrar al mundo una pequeña colección de canciones concebidas en su estudio casero. Un lugar donde, por cierto, puede esbozar temas con piano o guitarra, pero “sin ningún guiño de batería porque en este espacio resultaría demasiado ruidoso”, afirma sin evitar reír del otro lado del teléfono.

Después de su debut Phonetics (2016), logró enfocarse en la creación de lo que representa la etapa inicial del siguiente viaje dentro de su desarrollo solista. “Ahora es tan corto el tiempo que hay para un lanzamiento que es positivo aparecer con algo nuevo en un lapso breve. Creo que es necesario hacerlo antes de que la gente se olvide de ti porque hay demasiada música. Si quieres ser parte de esa onda expansiva y deseas estar presente en la conciencia de las personas, debes lanzar algo nuevo relativamente rápido”, expresa el artista de 42 años. “Esta serie de EP’s se lanzarán con cierta distancia temporal para después integrarse en un solo trabajo”, detalla sobre esta grabación realizada íntegramente en Copenhague.


Waves, el título, tiene que ver con la forma como observas la vida…

“Las olas en sí registran un punto máximo donde las cosas van bien, cuando estás feliz y experimentas cosas grandiosas. Y, por otro lado, alcanzan también el punto más bajo donde aparecen las dificultades y no sabes qué hacer. Es una especie de metáfora con la que es posible describir la experiencia de la vida como ser humano, con altibajos, con situaciones que te hacen descubrir lo que eres. Esa serie de circunstancias que te colocan para verte a ti mismo. Y es casi un hecho el poder elegir de qué lado quieres estar”.

Si fueras surfeador, “Stick in the Mud” semeja una gran ola…

“Esa canción describe de alguna forma cómo conocí a mi esposa. Habla de la manera en la que perdí el control de lo que había pensado sobre mí, cuando te sientes como un pasajero raro dentro de ese tren de emociones en el que no puedes hacer nada más que dejarte llevar. Si acaso cuidarte mientras todo avanza demasiado aprisa. Y de pronto te das cuenta que salen líneas poéticas que en otra clase de situaciones no surtirían el mismo efecto, incluso sonarían estúpidas. Pero en este caso tienen un significado profundo. Es el resultado de un impacto emocional cuando conoces a la chica que significa todo lo que habías querido o que incluso ni siquiera lo tenías claro hasta ese momento de revelación”.

Cuando estás enamorado, te envuelve una energía muy especial

“Eso es precisamente. Toda mi vida había sido una persona introvertida, por lo tanto nunca fui bueno para conocer chicas. Creo que no las entendía ni ellas a mi, por supuesto (risas). Cuando conocí a mi esposa apareció una conexión inmediata e incluso me hizo sentir valiente, con más confianza en mí mismo. Encontré el valor para emprender una relación, toda la inseguridad y las inhibiciones de pronto desaparecieron”.

¿De qué manera decantas las ideas para convertirlas en canciones?

“Puedo decir que buena parte del día pienso en música. Las ideas vienen de diferentes maneras y siempre están alrededor. Por ejemplo, cuando llevo a mis hijos a la escuela aparece algo que registro en el teléfono. Esa pequeña forma que surge tiene posibilidades de crecer cuando llego a casa. Me pongo en un mood específico, comienzo a tocar la guitarra o el piano y veo si surge algo interesante. A veces funciona y otras no, claro. Lo importante es que hay música todo el tiempo en mi entorno”.

¿Y qué hay de Kashmir?

“Hasta el momento, la banda no tiene plan alguno. Ha sido una pausa muy larga, indefinida. No sabemos lo que pasará en realidad. Extraño hacer música con ellos porque me encanta tocar esas canciones. Es triste no poder presentarlas en vivo porque la interacción con la gente es algo extraordinario. Aunque a la vez creo que es sano porque estuvimos juntos durante 25 años”.

 

MAREA ALTA

Si bien Asger es baterista, toca guitarra y piano. “Lo necesario para componer, incluso un poco de bajo si tengo que hacerlo. Pero al grabar prefiero rodearme de músicos expertos para interpretar de la mejor manera. Hago los demos solo para colocar las ideas antes de sentarme con el productor con quien he establecido una comunicación inmejorable”, expresa con relación a Caspar Hesselager (del grupo Palace Winter), quien además se encargó de todos los teclados en Waves.

 

IMPRESCINDIBLES

Para grabar usa una interfaz de Apollo System que “resulta perfecta para mi porque puedo trabajar en el sonido antes de grabarlo. Es como estar con una consola de mezcla en vivo y el proceso es verdaderamente sencillo cuando se trata de grabar voz y guitarra”, puntualiza quien a la vez ha jugado el rol de productor con la banda danesa de folk, The White Album. “Me gusta producir y grabar la música de otros porque me despierta una gran pasión”, asegura quien se declara fiel escucha de Elliott Smith, Sufjan Stevens y Here We Go Magic.

En cuanto a guitarras, la básica resulta una Gibson Les Paul Goldtop que recibió por parte de su esposa como regalo de cumpleaños hace una década.. “Me parece que es de los años noventa porque no es vintage. Tiene un gran sonido y es muy fácil de tocar. Desde la primera vez que la usé la sentí perfecta para mi”. Y al hablar sobre pianos, no piensa cambiar un pequeño Louis Zwicki que tiene desde hace un tiempo considerable.