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Lágrimas en los ojos de los organizadores. Ahí, a un costado del escenario principal, viendo como Herbie Hancock se despide, después de un espectacular encore con el legendario Chameleon, apodo del maestro por sus peculiares formas de adaptación a cualquier “musi-sistema” natural o creado in-vitro. Javier Aranda, el hombre que dirige los destinos del Fideicomiso de Turismo de la Riviera Maya propina un enjundioso abrazo a Fernando Toussaint, quien se ha encargado del timón del festival en cada una de sus ediciones...y si, enjugan las lágrimas frente a los quince mil asistentes que la arena sostiene y la brisa despeina. Esta no es cualquier noche. Es la gala del Festival. Es el cierre de la edición 2009.
Herbie Hancock muy temprano pronunciaba algunas declaraciones en la rueda de prensa y dejaba reflexionando a más de uno:“Creo que es el primer concierto gratuito en muchos años” Herbie sonríe, y todos lo hacemos porque sabemos que es cierto, que se trata de una oportunidad única y valiosa. La gratuidad aquí no está peleada con la calidad. Por el contrario, es la garantía de continuidad y el sello de la casa.
Es la primera vez que me dejo llevar por las tendencias. Hice el experimento de imbuirme en la llamada web 2.0 y me auto-nombré corresponsal del festival para Twitter, un experimento increíble, interactivo, y un ejercicio de constante edición al pensar en 140 caracteres. La experiencia fue enriquecedora y abrió una ventana de opciones sobre lo que la gente desea saber del festival. Y es que esta reunión anual en la playa se trata de un modelo exitosísimo, difícilmente replicado en el resto del país y la diferencia sustancial -“cuasi fórmula mágica”- consiste en (perdón por revelarla) que el sector turístico sea quien coadyuve con este tipo de actividades y no las instancias culturales…
Debate interesante en la web, donde surgieron algunos ejemplos de festivales exitosos en otras latitudes del país con elencos de talla XXL auspiciados por Cultura, sin embargo, el común denominador de cada uno de ellos es la falta de continuidad. Vivimos en la era de las Primeras y Segundas Ediciones y fin de la historia. El turismo, por otro lado, tiene como función principal atraer gente, visitantes, vacacionistas y jamás detendrá su labor de difusión, el país entero necesita de esas inversiones, por lo tanto eso garantiza una continuidad organizacional que pone a girar la maquinaria cada año. Y no hablamos sólo de festivales de jazz, en el perímetro de la Riviera Maya se organizan torneos de Golf internacionales, festivales en día de muertos, ceremonias y actividades que reciben la planeación de la edición del año venidero sin problema alguno. Impulsar la cultura bajo nuevos esquemas y hombro con hombro con otras instancias. Así de rápido, así de eficiente. ¿Es lo atractivo de la región? Si, claro, pero no lo es todo.
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Hancock está justo a la mitad de “Maiden Voyage”, del barullo general al silencio sepulcral. No sé si pueda describir de manera acertada tres asuntos fundamentales a la hora de la interpretación, sin olvidar que estamos a unos metros del mar y que miles de almas están aquí.
Es el sonido del piano solo, es uno de los standards más reconocidos de la época contemporánea, Hancock tuerce las notas, hace lo que quiere con la melodía, yo pienso –no sé por qué- en ese fragmento brutal, frontal de Octavio Paz en Las Palabras, uno con las letras, otro con las notas:
Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
…O todas sus notas, según sea el caso.
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