Es indiscutible que músicos y cantantes, desde que inician su formación y a lo largo de sus carreras, tienen altas demandas físicas y su estado de salud se puede ver comprometido o favorecido de acuerdo a su estilo de vida. Uno de los factores que contribuye en esto es su alimentación. Tomemos en cuenta que capacidades como la memoria, la concentración, la fuerza y resistencia muscular, por mencionar algunas, dependen directamente de nuestros nutrientes.

Actualmente existen muchísimas corrientes de nutrición, las hay en las que se cuentan las calorías, en las que te cuidas de lunes a viernes y el sábado y domingo te destrampas, las de comer pura carne y grasas y ningún vegetal, las que piden dejar el gluten o los lácteos, o en la que puedes comer muchas frutas pero sólo de un tipo. Sea cual fuese la corriente, el ser humano necesita estar nutrido para que todos los órganos y sus funciones estén en equilibrio. Por algo la sabía frase de Hipócrates, el padre de la medicina, dice: “Que tu medicina sea tu alimento”.   

Normalmente pensamos que quien luce demasiado flaco está desnutrido, y no necesariamente, por el contrario quienes tienen sobrepeso u obesidad, suelen tener deficiencias nutricionales, incluso anemias. La obesidad es un factor de riesgo para adquirir la mayoría de las enfermedades y es alarmante su incidencia en México, que representa el 70% en los adultos y, en niños, ocupa el primer lugar a nivel mundial.

Músicos y cantantes pueden verse muy perjudicados al estar mal nutridos, por ejemplo, una tendinopatía en alguien con déficit nutricional, tardará más en repararse y en cuanto a cantantes, los pólipos pueden empeorar o mejorar considerablemente según la alimentación. Además de que el rendimiento puede verse afectado, si el cuerpo no está asimilando la cantidad necesaria de vitaminas, minerales, proteínas, lípidos, y carbohidratos, no habrá una adecuada concentración y esto perjudicaría el estudio o concierto.

Otra realidad es que actualmente tenemos al alcance un sin fin de alimentos procesados, con aditivos y adictivos, cada vez menos hay alimentos naturales y muchos de estos ya están genéticamente modificados, siendo un lujo consumir alimentos orgánicos. Y algo para considerarse importante es que como seres humanos hemos perdido la conexión con nuestro cuerpo y con nuestra primera relación que, al venir al mundo, fue con el alimento.

De manera que, ¿cómo te relacionas actualmente con tu alimento? Te propongo un ejercicio de alimentación consciente, hoy elige algo que te guste comer, de preferencia algún platillo que prepares tú mismo, véndate los ojos, apaga la luz y no uses cubiertos. Ten todo a la mano y come tal cual sueles hacerlo y si pueden hacerlo varios acompañándote, aún mejor. Al final hazte estas preguntas: ¿pude distinguir los sabores?, ¿qué tan aprisa o tan lento comí?, ¿mientras comía disfrutaba o se me cruzaban las preocupaciones?, ¿pude dejar de ver el celular, de hablar?, ¿recibí al alimento y sus nutrientes?, ¿lo que elegí fue nutritivo?, ¿quedé satisfecho o quedé lleno?

Viendo a la nutrición como el arte de la asimilación, es evidente que nuestra actitud hacia la vida también influye en esta asimilación. ¿Qué tan abiertos estamos a la vida?  ¿Qué tanto asimilamos lo que pasa en nuestro entorno? Estamos construyendo una nueva humanidad. Abramos nuestras consciencias.

Una alimentación consciente nos lleva a relacionarnos con nuestro alimento de una manera más sabia, no importando la corriente en la que uno crea o quiera llevar a cabo, por qué podemos ser excelentes en nuestro régimen alimenticio, pero no estar disfrutando al no ser conscientes de lo que degustamos.

Prueba una alimentación consciente para disfrutar de una práctica instrumental íntegra donde la memoria, la concentración, la creatividad y los movimientos fluyen. Nunca es tarde para mejorar nuestra relación con el alimento. A continuación te dejo algunos tips que te pueden ayudar en el proceso:

  1. Lo óptimo es comer entre 5 y 6 veces al día.  Puedes aprovechar entre las comidas más completas, para tomar refrigerios como: yogur, un puñito de arándonos, nueces, jícamas con limón y sal, fruta fresca, etcétera. Lo importante es que te permitasdescubrir nuevos sabores, texturas, colores, que haya variedad y creatividad. 
  2. Procura comer lento y masticar muy bien, lo cuál hará que tu digestión sea más fácil y que tu relación con el alimento sea más consciente y no para llenar un vacío.
  3. Come sentado y sin prisas. Espera 5 minutos sentado antes de pararte de la mesa.
  4. Si hablas con una persona, no te gustaría que hubiera otra tercera interrumpiendo la conversación, es parecido con el alimento, haz de tu alimentación un espacio sagrado, cuando puedas, come en silencio y evita distraerte con el celular o leyendo. Date un espacio para deleitar el sentido del gusto.
  5. Si has hecho un coraje o estás muy preocupado, mejor no comas en ese momento porque la digestión será pesada y la asimilación deficiente.
  6. Procura que el mayor porcentaje de tus alimentos sean naturales.

Finalmente, comparto para tu curiosidad -y como ejercicio de observación- esto. Existe una similitud entre la forma de los alimentos y el órgano al que benefician, como una rodaja de zanahoria que parece un ojo y por su alto contenido de vitamina A, es benéfica para la vista (imagen 1); las nueces tienen dos porciones y arrugas muy similares a los hemisferios y surcos del cerebro y, precisamente por su alto contenido el Omega 3, ayudan a la función del Sistema Nervioso (imagen 2); cortado a la mitad un jitomate se parece al corazón que tiene cámaras y es el alto contenido de licopeno en los jitomates beneficioso para prevenir problemas cardiacos como la aterosclerosis (imagen 3); el útero y el aguacate guardan similitud en su forma y éste tiene gran contenido de ácido fólico beneficioso durante el embarazo; el higo y los testículos también guardan similitud en su forma y por ello se asocia su ayuda para la buena movilidad del esperma.

*Fisioterapeuta Cadenista especialista en músicos.

sandraromo@figmx.com

          

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