“Siempre  tienes que estar con esa chispa y esa sensibilidad de que por algo te están llegando las cosas. Porque no sabes si eso te va a llevar a un paso más de lo que estás buscando”. Abraham Barrera

El prolífico pianista y compositor Abraham Barrera, quien siempre tiene un nuevo proyecto bajo la manga, acaba de estrenar dos discos, uno comenzando este año: Bolero. Canción Maldita II y el otro, que se editó hace unos meses: Identidad Musical, homenaje al compositor

¿Cómo surge la idea de Canción Maldita II?

Arturo Saucedo fue quien hizo ya un volumen de Canción Maldita. Me habló para pedirme que hiciera el tipo de arreglo que hice con mi disco de Agustín Lara. Me gustó la idea de hacer nuevas versiones de los boleros en pleno siglo XXI. Tuve la libertad de escoger los títulos y agarré los más trillados, por así decirlo, porque son los que la gente más reconoce, que se han quedado sólo en las versiones de Luis Miguel o Julio Iglesias, y llevarlos a otros contextos y texturas armónicas. Involucré otros instrumentos como la vihuela y cuarteto de cuerdas e invité a cuatro cantantes de diferentes géneros a que hicieran estas versiones”.

Los músicos que participan en este disco son: Carlitos del Puerto en el contrabajo, Ramón Stagnaro, en la guitarra, Jimmy Branly en la batería, Fernando de Santiago en la vihuela, Miguel Peña en la guitarra dos y el cuarteto de cuerdas estuvo a cargo de Ana Villeda en el violín I, Jacob Tapia en el violín II, Miguel Villeda en el chelo y David Hernández en la viola. Y los cantantes: Iraida Noriega, intérprete de jazz, Claudia Sierra, intérprete de ranchero, Rodrigo de la Cadena, intérprete de bolero y Juan Manuel Torreblanca, intérprete de pop-rock. 

Abraham Barrera se ha distinguido por participar como arreglista en innumerables producciones y en este disco nos cuenta cómo fue el proceso de hacer otra versión de estas canciones:

“Me tocó desde elegir los títulos, intérpretes, duetos y tuve la libertad de elegir la dotación de instrumentos. Quise involucrar la vihuela porque la mayoría de los temas los viré a ternarios, por ejemplo, el tema de “Tres Palabras”, que es un bolero cubano, lo hice en un son tirándole a huapango. Un son lento. La vihuela fue indispensable para darle este giro a los temas. Una de las fuentes más importantes para mí, tanto para componer o arreglar, es la literatura, y justo en “Tres Palabras”, “La Mentira” y “Un Poco Más”, son canciones que la letra me dijo mucho para el arreglo. Porque en “La Mentira”, por ejemplo, dice “Se te olvida que me quieres a pesar de lo que dices, pues llevamos en el alma cicatrices imposibles de borrar…” Te está diciendo ahí lo que le está doliendo. Y el tema original es en mayor. Y a mí la letra es lo que me llevó a darle otra textura en el arreglo. Más oscuro. Muchas veces lo que me atrapa y lo que me da pie a lo que quiero hacer musicalmente es la letra. Lo mismo pasó con “Tres Palabras”. El primer tema que hice fue “Júrame” y quería hacer otra versión de lo que existía, a nivel sonoro, de ese tema. Y la de “Un Poco Más” sólo la grabé a piano y cello y están los cuatro cantantes interpretando. También ahí le das espacio al intérprete y a la letra.”

Ya son varios los trabajos de Abraham Barrera donde homenajea a varios compositores como Manuel M. Ponce, Agustín Lara, Manuel Esperón. 

“Lo que me ha gustado de hacer los homenajes, tanto de Agustín Lara, de Manuel Esperón, de Manuel M. Ponce y ahora este de boleros es precisamente crear un movimiento y una aportación. Mi interés es llegar a las nuevas generaciones, a que sigan teniendo contacto con estos temas porqué desconocen muchísimo de la historia de la música. Y que la gente que escuche estas versiones reconozca el tema y puedan regresar a la fuente original. Y si no se enganchan con el arreglo, se enganchan con la letra o se engancharán con la forma o el ritmo que le puse a la letra. O incluso si hay una opinión adversa, si no les gustó, ahí también ya generaste algo. Aquí lo importante es que se den la oportunidad de escuchar otras versiones de lo que ya existe y dar su opinión”.

¿A qué género te sientes más apegado? 

“El jazz me da la apertura. Me ha permitido fusionar. No hay límites a la hora de hacer un arreglo, de componer, de orquestar o de hacer cualquier tipo de ensamble. Y eso te permite no encasillarte y no quedarte en un sólo concepto. Eso es lo que más me interesa. En cada proyecto veo lo que hice antes para no repetirme y que no se parezca a algo que ya existe. Busco otras sonoridades, otras estructuras, formas. Es un reto cada que hago una producción, pero constantemente estoy con fuentes de inspiración que me den elementos como la literatura. Voy experimentando, pero siempre con una aportación, un movimiento y un compromiso social con la gente, porque yo creo que la gente está ávida de cosas nuevas”.

A principios del año 2013 Abraham Barrera grabó Ocaso, un disco a trío de jazz con el contrabajista Aarón Cruz y el baterista Antonio Sánchez, quien grabara por primera vez con un proyecto en México. 

¿Qué pasó con el disco de Ocaso

“Hay dos discos que he grabado que aún no han tenido los medios ni han estado en el lugar correcto para tener el impacto que deberían. Uno es Ocaso y el otro es Lara por Abraham Barrera. Y curiosamente los grabé con dos meses de diferencia. En el disco de Ocaso yo busqué esos elementos para crear un nuevo concepto, no sólo grabar otro disco. Desde el principio ya traía un porqué. Escribí para ellos. Quería generar una propuesta, a través de las composiciones, que no existiera a nivel mundial ese tipo de conceptualización de la música. Luego, el tipo de melodías, formas y estructuras. Y que tuviera sello nacionalista porque el género del jazz puede sonar a un grupo de Nueva York, a un grupo europeo. Es un disco que no ha tenido la proyección a nivel nacional e internacional. Le faltan los medios para poder llegar. Lo presenté en el Festival de Jazz en Rafale, Montreal. Presenté mitad del repertorio Ocaso, con músicos de allá y mitad el disco de Lara. Ahí me di cuenta que esos dos proyectos tienen todos los elementos para internacionalizar un producto nacional. Me da tranquilidad porque los escucho y son discos muy actuales y sé que van a pasar décadas y van a seguir sonando actuales por todos los elementos con los que fueron concebidos”.

Hablas mucho de tu preocupación por no parecerte a algo que ya existe, pero me parece que eso es muy difícil, ¿cómo lograr ser original?

“El peor verdugo somos nosotros. Hay que ser muy honestos. Si ya tienes un trabajo realizado, entonces tienes mayor compromiso de lo que vas a a seguir proponiendo. Ideas te vienen muchas, pero la madurez te va dando el tiempo de desechar, y decir “esto puede sonar muy trillado”. Y no es que estés buscando las cosas raras sino que tienes que ser más firme a la hora de decir “sí, me quedo con esta idea” porque es una brecha que sabes que no has experimentado o esto no he expuesto y a parte qué voy a hacer con esa idea, con ese motivo, qué desarrollo le vas a dar”.

 

“No es ser diferente sino es aportar, generar movimiento y que a través de los recursos y las formas de los antecedentes que ya vas teniendo de tus proyectos te das la libertad de poder generar otras texturas y formas pero tienes que tener recursos distintos a los que has venido manejando. Ese es el objetivo”.

Hablando del disco Identidad musical, platícame cómo fue tu acercamiento a la música de Manuel M. Ponce.

“Yo sabía que quería hacer esta música con trío de jazz, contrabajo, batería y piano, pero no quería caer en lo trillado y ponerle el swing o el caminado del bajo. Quería hacer otros tiempos, otras texturas. Lo que hice fue compenetrar en las melodías de Ponce y en lo que él quería decir a través de esas notas. Quité el arreglo que él había hecho y me puse a analizar la melodía y encontré que existe una nostalgia de él en lo que escribía. Ese elemento me dio pie para llevarlo a un concepto más baladístico que genere ese espacio y esos silencios que lo determiné como nostálgico. Por ejemplo en el tema “Por ti mi corazón” es un tema para guitarra clásica y yo lo escribí en 3/4 . Lo hice en danzón. El compositor Arturo Márquez tiene un danzón en 5, así que porqué no hacer un danzón en 3. Cuando analicé el tema, me di cuenta que lo podía hacer latino”.

“Es un reto el llevar un tema a otro ritmo, a otro tiempo, a otra forma y estructura armónica. Identidad Musical es regresar al origen de nuestra nostalgia melódica de lo que existe. Es muy importante estar en contacto con lo que se hace en nuestro país y estar consciente de lo que se genera dentro”.

Abraham Barrera rebasa las barras del piano para adentrarse todo el tiempo en incontables proyectos. “Tengo más proyectos realizados que grabados”. Su energía, entusiasmo y curiosidad lo vuelven incansable. No nos extrañe que este año tengamos más noticias de otros trabajos y encuentros innovadores en su música. Bienvenidos sean. 

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